El arte de las presentaciones felinas.

El arte de las presentaciones felinas El arte de las presentaciones felinas

"Hola Don Pepito, hola Don José"

Me gustaría comenzar este escrito con dos ideas fundamentales:

1.- El mejor estímulo para un gato es…. otro gato.

2.- No existen segundas oportunidades para una primera impresión.

¿Qué quiero decir con esto? Pues, en primer lugar que si vas a incorporar un nuevo miembro felino a tu familia y dar un compañero a tu gato, has tomado una excelente decisión. Y, en segundo lugar, que si se hacen las cosas bien desde el primer momento os ahorraréis muchos disgustos y malos ratos todos, tus gatos y tú.

Aún a riesgo de parecer pesada voy a insistir en lo aconsejable que es intentar ver la situación con los ojos de nuestros gatos. Veamos cómo se integra un gato silvestre en una manada a la que acaba de llegar, para aprender de ellos:

Cuando un gato intenta integrarse dentro de un grupo que ya está creado lo hace de forma gradual, paulatina. Primero se acerca a la colonia y merodea por su perímetro exterior, dejándose ver y dando la oportunidad a los demás gatos de asumir que hay un nuevo ejemplar en las inmediaciones. Si el gato ve que todo va bien poco a poco irá reduciendo esa distancia inicial de seguridad hasta que quede “absorbido” por la colonia a la que se incorpora.

Nuestro objetivo ha de ser imitar, en la medida de lo posible, esta actitud natural y hacerlo de forma gradual y lo menos estresante posible.  Para ello seguiremos unos sencillos pasos:

Paso uno: Preparando la llegada de nuestro nuevo amigo. 

· Lo primero de todo y MUY IMPORTANTE  es asegurarnos de que sanitariamente está todo en regla. Es decir,  tanto nuestro gato como la nueva incorporación a la familia deben estar perfectamente revisados, testados y vacunados para que ninguno sea un riesgo para el otro.

 · Antes de la llegada de nuestro gato debemos acondicionar un espacio exclusivo para albergarlo durante un tiempo indeterminado. De esta forma durante el periodo de habituación los dos gatos podrán disponer de territorios propios y separados.

Puesto que durante un tiempo el inquilino habitual de la vivienda no va a poder hacer uso de él, hemos de asegurarnos de que el espacio elegido no es un lugar importante dentro de su territorio. Una vez elegido debemos disponer dentro todo lo necesario para que pueda habitar en el cómodamente. Colocaremos un recipiente para el agua y otro para la comida, localizaremos un lugar lejos de estos para instalar el cajón de arena de las deposiciones y le facilitaremos un lugar cómodo donde pueda descansar. No nos olvidemos del tiempo de ocio de nuestro gato, es importante que dentro de este reducido espacio disponga de juguetes o distracciones suficientes para evitar el aburrimiento. No está de más que en este recinto incluyamos también su trasportín para que este se convierta en un accesorio más y evitemos el rechazo futuro.

· En el momento en el que el nuevo habitante entra por primera vez en la casa, hemos de alejar al gato ya residente de su camino para no provocar enfrentamientos innecesarios. Podemos entretenerlo con juegos o comida en algún punto lejano hasta que hayamos instalado convenientemente a nuestro nuevo compañero.

Paso dos. Habituación de olores. El "juego de los pañuelos"

· Una vez los dos animales en casa, pero debidamente aislados y separados entre sí, comenzaremos con la habituación olfativa a través del “juego de los pañuelos”. Como sabéis el olfato es el sentido más importante en los gatos y el que más influye en la organización social de los mismos.

Buscaremos varios trapos o pañuelos, frotaremos con cada uno de ellos el cuerpo del gato, uno para cada gato, prestando especial atención en la cabeza del animal. Una vez que tengamos cada pañuelo impregnado con el olor del gato correspondiente, los intercambiaremos, para hacerlo elegiremos el momento de la comida. Mientras nuestro gato come colocaremos a su lado el pañuelo con el olor del otro animal. Cuando los dos gatos muestren indiferencia  ante el olor del otro gato, incluso refroten la cabeza contra él es el momento de dar un paso más.

· Comenzaremos entonces a crear un olor común, frotando a ambos gatos con los dos pañuelos, para que cada uno huela a los dos animales a la vez. Volveremos a proceder como en el caso anterior, acercando el trapo a los gatos en el momento  de la comida para que se vayan habituando al olor de los dos gatos juntos. Recordemos que durante todo el proceso los dos gatos han de continuar separados. Cuando muestren señales de aceptación ya estarán listos para el siguiente paso.

· Ha llegado el momento de que el gato recién llegado, que continúa aislado, pueda reconocer el territorio del otro. Para ello llevaremos al gato residente a un espacio separado y permitiremos al recién llegado recorrer nuestra casa con calma. Cuando veamos que el nuevo compañero muestra calma en su deambular, sabremos que ha llegado el momento del primer contacto directo entre  los dos futuros amigos, que hasta hora saben de la presencia del otro, pero aún no se han visto.

Paso tres. Primer contacto directo.

· La seguridad en este momento es lo más importante. Lo mejor es introducir al gato recién llegado en su trasportín y  sacarlo de su aislamiento para que pueda encontrarse con el inquilino habitual de la casa. Nos situaremos discretamente en un lugar donde podamos observar detalladamente las reacciones de ambos gatos, pero sin influir en el comportamiento de ninguno. El gato nuevo estará tranquilo y protegido dentro de trasportín, ya que hemos tenido la precaución de incluirlo dentro del ajuar de la zona de aislamiento. Será para él su lugar seguro y evitará que, si se da el caso, puedan haber enfrentamientos directos entre los animales. Observaremos las reacciones de ambos gatos sin inmiscuirnos, lo normal es que al principio los bufidos y las colas erizadas sean su modo de comunicación. No debemos preocuparnos, es algo totalmente normal. Si no se llega a más es un comienzo prometedor. En el caso de que veamos que las relaciones no son las adecuadas, no desistir. Dejar la actividad para otro momento, continuar el aislamiento y el trabajo con los olores hasta que podamos volver a intentarlo. El ritmo de adaptación lo marcarán siempre ellos, de nada sirve forzar la situación.

Paso cuatro. La convivencia.

· Cuando hayamos superado el primer encuentro y este haya sido positivo podemos dar por terminada la etapa de separación completa, aunque no por ello podemos obligar aún  a nuestros gatos a una convivencia íntima.

Los gatos podrán comenzar a convivir libres por todo el territorio, pero aún conservarán sus “objetos personales propios” para no obligar a ninguno a compartir nada en contra de su voluntad. Podemos seguir utilizando el cuarto de aislamiento como lugar seguro de nuestro nuevo compañero. Este seguirá conservando todo su ajuar en el  mismo lugar, y poco a poco, aprovechando el momento de la comida, podremos ir acercando los platos a la puerta de comunicación entre ambos entornos. Cada día acercaremos más los platos entre sí, cuando los gatos permanezcan relajados comiendo uno junto al otro ya podemos considerar que nuestros gatos van a convivir en armonía durante toda su larga vida. Con el tiempo serán los propios animales los que decidan unir el resto de sus pertenencias y pronto podrás reunir cajones, camitas y demás enseres.

Durante los primeros días de convivencia sin barreras es importante estar pendientes de sus reacciones. Antes de dejar solos a los animales sueltos y juntos por primera vez debemos estar plenamente seguros de que todo el proceso se ha culminado con éxito.

¿Cuánto duran todos estos pasos? Pues únicamente dependerá de ellos, de su capacidad de adaptación y de su tolerancia a las nuevas experiencias. Es difícil predecirlo, pero debemos contar con aproximadamente de una a dos semanas de plazo. No podemos forzar las cosas.

Debemos estar pendientes de.

Si alguno de nuestros gatos muestra alguno de los siguientes síntomas es porque algo no está marchado  todo lo bien que debe:

·  Se mueve menos por la casa, se esconde o no juega lo que acostumbra.

·  Se muestra más arisco de lo normal y no nos pide caricias.

·  Presenta síntomas de miedo o de agresividad.

·  Realiza sus deposiciones fuera del cajón de arena.

·  Sus hábitos alimenticios cambian. Come menos o, incluso, ha dejado de comer.

·  Su pelo está más sucio, menos lustroso o presenta calvas inesperadas.

·  Vocaliza y maúlla más de lo normal.

Es el momento de acudir a un especialista antes de que empeoren las cosas.

Si, por el contrario, todo trascurre con normalidad podemos augurar una hermosa, larga y armoniosa convivencia, entre ellos y contigo. Disfruta, no hay nada más hermoso que ver jugar a unos gatos.

 

Todos estos pasos han nacido de la experiencia propia, de años presentando animales, con sus aciertos  y sus errores. Sin embargo, os recomiendo una lectura que a mí me ayudó a crear un esquema mental de cómo debía hacer las cosas para reducir riesgos innecesarios y a la que debo los aciertos actuales.

 

Lectura recomendada:

Protocolo de actuación elaborado por el Dr. Jaume Fatjó (Diplomado por el European College of Veterinary Behavioral Medicine-Companion animals) durante el curso de Maestría  Veterinaria en el manejo del Estrés felino, abordaje clínico y establecimiento de un programa preventivo, ed. 2010.


Artículo publicado en:

Página web Asociación Protectora de Animales Entre Huellas y Bigotes. Valladolid. para ver el artículo original, copia y pega en tu navegador la dirección:

http://www.entrehuellasybigotes.com/el-fino-arte-de-las-presentaciones-felinas/

 

 

Last modified on Friday, 27 November 2015 08:39
María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.