Trastornos en la higiene del gato

Trastornos en la higiene del gato Trastornos en la higiene del gato

Lo normal es que nuestro gato mantenga por sí mismo una higiene correcta, y salvo pequeñas revisiones para comprobar que todo está en orden, no tengamos que prestar demasiados cuidados en este campo.

Sin embargo hay veces en las que nuestro gato, sin saber porqué, modifica de alguna forma sus costumbres. Recordemos que nada de lo que hace nuestro compañero es ni de repente ni gratuito, hemos de prestar atención a estos cambios para actuar si fuese necesario y ayudar a nuestro gato a recuperar su equilibrio perdido. Los trastornos más habituales pueden ser:

Por falta de higiene:

Dice el dicho popular que el gato es un animal muy limpio, y dice bien. El acicalado es una de las actividades más importantes en el gato, puede pasar, como media, hasta 8 horas diarias realizando esta labor.

Un gato que no se limpia es una rareza, y podemos considerarlo sin lugar a dudas un síntoma de enfermedad. Puede ayudarnos a identificar de forma precoz un problema que puede ir desde una simple patología menor hasta toda una gama infinita de posibilidades. Pero más vale prevenir y cuando veamos el pelo de nuestro gato despeinado y sucio acudamos cuanto antes a un profesional para revisar la salud de nuestro compañero.

Sin embargo aunque no es muy frecuente,  hay gatos que no son muy limpios y siempre parecen despeinados y sucios. Son animales que nacieron con esa “personalidad” y su estado no debe preocuparnos más que el ayudarle a mantener una correcta higiene.

Lo importante es saber si nuestro gato siempre fue de naturaleza “relajada” o si, por el contrario, es algo que solo observamos últimamente.

Por exceso de higiene: El hiperacicalamiento.

Algunos gatos responden al estrés exagerando su aseo, lamiendo y mordisqueando constantemente una parte de su cuerpo, lo que puede desencadenar problemas cutáneos como alopecias, dermatitis o eczemas.

Este tipo de actos se denominan conducta por desplazamiento y se producen  cuando el animal está nervioso  o confuso. Por lo general este se detiene y comienza a lamerse sus flancos y dorso como forma de aliviar el estrés.

Las lesiones pueden encontrarse en cualquier lugar del cuerpo a las que el animal llegue con su lengua y su gravedad puede ir desde una leve depilación hasta lesiones sangrantes y hasta ulceradas.

Muchas veces, puede suceder que el dueño solamente vea la depilación y no sepa de donde proviene, ya que no ha visto a su gato lamerse de forma compulsiva, esto sucede en casos leves de estrés en los que el gato se acicala cuando se encuentra solo en el hogar.

Cuando el dueño es capaz de observar esta actitud, podemos encontrarnos ante un caso más grave de estrés en los que el lamido es constante. Si nuestro gato se lame solamente de forma puntual y siempre ante nosotros podemos encontrarnos también frente a una forma de llamada de atención del animal a su humano.

Para poder ayudar a nuestro gato lo primero que debemos hacer, como siempre, es acudir a un profesional veterinario que descarte cualquier problema dermatológico. Una vez hecho esto, es importante encontrar la causa que condujo a nuestro compañero a este estado de inquietud y tratar de eliminarla.

Last modified on Thursday, 13 June 2013 11:28
María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.