Presentaciones entre perros y gatos

Presentaciones entre perros y gatos Presentaciones entre perros y gatos

¿Cómo el perro y el gato?

 

Muchas veces hemos utilizado esta expresión cuando nos referimos a una mala relación entre humanos. Tradicionalmente se ha pensado que los perros y los gatos son incapaces de convivir en armonía, pero cada vez son más los ejemplos que echan por tierra esta afirmación. ¿el secreto?  Nuestra actitud. Hacer las cosas bien desde un primer momento ayuda a que las dos especies convivan sin problema desde el primer momento.

¿Cómo hemos de proceder cuando queremos convivir con ambas especies en casa?

      Cuando un gato llega a casa de un perro.

       Los primeros días del gato en casa:

Lo primero que debemos hacer es preparar con tiempo la llegada del felino a nuestra casa. Debemos buscar un espacio en casa donde acomodar en un primer momento a nuestro gato. Tenemos que tener en cuenta que acaba de llegar a un territorio nuevo y le vamos a pedir que conviva con humanos y perros a los que no conoce, no podemos abrumar y estresar al gato con todo de una vez, hemos de proceder poco a poco.

Este espacio ha de ser utilizado durante los primeros días exclusivamente por el felino e impediremos la entrada al perro en todo  momento.

Es importante que el espacio donde el gato va a vivir durante los primeros días esté perfectamente habilitado para conseguir que esté confortable. Ha de tener todos los elementos necesarios para el bienestar físico y emocional del animal.

Aprovecharemos el tiempo que esté en su espacio de seguridad para presentar  al otro miembro de la familia. Para ello usaremos el lenguaje animal universal: el olfato. Vamos a decir al gato que hay un perro en la casa y al can que un minino va a convivir con él a partir de ahora. Para ello procederemos de la misma forma que en el protocolo de presentación entre gatos: el juego de los  pañuelos. Dejaremos que un pañuelo se impregne con el olor del gato y otro con el olor del perro y los intercambiaremos. De esta forma cada animal comenzará a conocer el olor del otro sin necesidad de enfrentarse. Es importante jugar nosotros con uno y otro por separado y dejar que nos impregnen de sus olores para que poco a poco se acostumbren a sentir la presencia de ambos a la vez. En estos momentos nosotros somos el punto de unión entre ambos y debemos entrar en el juego para facilitar la unión entre perro y gato.

Cuando el perro no esté en la vivienda podemos dejar al gato que deambule por la casa para que vaya conociéndola poco a poco y vaya reconociendo el olor canino por todo el territorio. Así mismo el gato va a ir dejando su tarjeta de visita por toda la casa, y cuando el perro regrese se su paseo será consciente de ello.

Iremos observando la actitud de los dos animales cuando son conscientes de la presencia del otro a través de los olores. Cuando veamos que ambos animales se comportan con normalidad será el momento en el que comenzaremos las presentaciones más personales.

Las presentaciones.

El día que vayamos a presentar a ambos animales hemos de proceder con cautela y tranquilidad.

Para que nuestro perro esté relajado y tranquilo es importante haberlo sacado ya a su paseo diario. De este modo su energía será mucho menor y estará mucho más calmado ante el gato.

Introduciremos al gato en su trasportín y lo dejaremos en el cuarto donde ha vivido los últimos días. Llevaremos al perro siempre atado al cuarto e intentaremos que se siente tranquilamente en algún lugar donde el gato pueda verlo. Si vemos que todo se desarrolla con normalidad iremos dejando que se aproxime con calma al espacio del gato. Mantendremos siempre la atención sobre el lenguaje corporal de ambos para reaccionar a tiempo y tendremos a mano algún juguete canino para llamar su atención en el caso de que veamos que se pone un poco “pesado” con el gato.

No dejaremos que estos primeros encuentros sean demasiado largos, con 5 o 10 minutos es suficiente los primeros días. Si prolongamos más la presentación el perro puede aburrirse y pedir más entrega al gato.

Si el encuentro ha sido un éxito premiaremos a ambos para dejarles claro que es precisamente eso lo que esperabas de ellos.

Si alguno de los dos animales da muestras de no estar a gusto, acaba la sesión inmediatamente y déjalo para otro momento. No queremos que ninguno de los dos animales acumule malas experiencias que puedan asociarse al otro animal.

Cuando veas que estos encuentros cortos se desarrollan con normalidad podremos prescindir del elemento de seguridad y comenzar con contactos más personales.

Estos se seguirán haciendo en el espacio de seguridad felino. De nuevo sacaremos a nuestro perro a pasear y entraremos tranquilamente al cuarto con el perro atado y muchos elementos de distracción para jugar con el perro. En estos encuentros hemos de asegurarnos de que nuestro gato cuenta con una vía de escape o un lugar seguro donde ir en caso de que se sienta agobiado por la presencia del perro. Jugaremos con el can para mantener su atención sobre nosotros a la vez que prestaremos atención al gato con caricias y premios para hacer la experiencia más agradable para ambos.  De nuevo estos momentos han de ser cortos para no arriesgar demasiado.

Iremos repitiendo estos encuentros y aumentando su duración a medida que veamos que ambos animales van estando más relajados en presencia del otro. Poco apoco iremos dejando de interactuar con ellos y nos quedaremos en un segundo discreto plano para supervisar, pero dejando que se relacionen entre ellos ya solitos.

No debemos olvidar que en nuestra ausencia no es aconsejable dejarlos justos hasta no estar completamente seguros de que ambos se toleran perfectamente, y siempre hemos de dejar al gato un lugar tranquilo donde descansar del perro.

El tiempo que vamos a tardar en conseguir una buena convivencia es difícil de concretar, pero siempre va a venir marcado por ellos, sobre todo por el gato. Nuestras prisas no van a ayudar a nadie, serán ellos los que decidan cuándo y cuánto quieren intimar.

      Cuando el perro llega a casa de un gato.

El modo de proceder en este caso es prácticamente el mismo que en el anterior, sin embargo hay que tener en cuenta la especial naturaleza del animal que ya vive en la casa. El gato es un animal muy territorial y no siempre se va a mostrar dispuesto a aceptar al perro en su hogar y cederle parte de sus dominios. Si es posible debemos preparar con antelación la llegada del perro a la casa donde vive un gato, ya que los felinos no gustan en absoluto de los cambios bruscos de sus costumbres. No contamos con la personalidad sociable y acogedora del perro y éste no siempre va a recibir al nuevo compañero con las puertas abiertas.

Debemos observar el territorio del gato y comprobar si su organización va a ser compatible con el espacio que va a ocupar el perro que llegue. En el caso de que tengamos que hacer algún cambio en su territorio es aconsejable que éste se realice antes de la llegada del perro para evitar que al gato asocie al nuevo animal con los cambios que tan poco gustan a los gatos.

Una vez que tenemos claro que los territorios de ambos están perfectamente adecuados y que nuestro gato ha aceptado de buen grado estos cambios es el momento de abrir nuestra casa al perro.

Como en el caso anterior debemos buscar la forma de que gato y perro puedan realizar una presentación gradual y proceder de la misma manera que cuando es el gato el que llega a casa. Hay cosas que queremos hacer con ambos desde el primer día, pero esto no va a ser posible. Hemos de trabajar para conseguirlo, con tiempo y paciencia, pero no debemos forzar al gato a aceptar al perro que acaba de llegar. Nuestras costumbres con el gato han de mantenerse intactas y poco a poco ir introduciendo al perro en estos hábitos. Hemos obligado a nuestro gato a que ceda parte de su territorio y poco a poco ha de ir decidiendo por sí mismo cederle también parte de tu atención y del tiempo que le dedicas.

A pesar de que hagamos las cosas bien y sigamos el protocolo a pie de la letra, la relación entre ambos animales va a depender totalmente de ellos. Tenemos que tener claro que, a veces, nuestras expectativas son demasiado elevadas o queremos que se produzcan demasiado rápidamente.

 

 

 

Last modified on Sunday, 15 November 2015 15:10
María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

Encuéntrame en Facebook

Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.