Cuando el gato conoce al niño.

Cuando el gato conoce al niño. Cuando el gato conoce al niño.

Lo primero que debemos saber es que el hecho de que un niño crezca junto a un animal tiene una serie de ventajas nada desdeñables. Esto es algo muy importante que debemos recordar a los padres cuando se sientan un poco “desbordados” por la situación. Puede que a veces resulte algo difícil, pero tiene grandes ventajas para el niño. Entre esas ventajas podemos recordarles:

·        Ayuda a que los niños sean más sociables ya que mejora la afectividad del crio.

·         Mejora la sensibilidad del niño.

·         Aumenta el sentido de la responsabilidad.

·         La salud también es un punto a tener en cuenta, ya que el sistema inmunológico del niño se va a reforzar. Por supuesto siempre contando con que la  higiene y el estado veterinario del animal sea el correcto.

Pero hay que ser prudentes, sobre todo hasta que la relación entre ambos se normalice. Los niños suelen demostrar un entusiasmo demasiado elevado a los ojos del gato. Debemos recordar que, por el bien de todos, el ritmo de esa amistad lo va a marcar el gato, no podemos forzar esa relación, ha de forjarse poco a poco.

Como forjar esa relación.

        La primera toma de contacto:

Debemos evitar obligar a conocerse nada más verse. No podemos obligar al niño a acariciar al gato ni al gato a ser manoseado por el niño. El objetivo es que ninguno de los dos cree momentos que debamos superar en el futuro. Si obligamos al niño al coger al gato este estará tenso, el gato lo sentirá y reaccionará, lo que puede llegar a convertirse en un desencuentro primero que luego haya que hacer olvidar al niño y al gato. La buena amistad se forja poco a poco, nace y crece a medida que ambos van sintiéndose más a gusto con el otro. Importante recordar siempre, el tiempo y las distancias las van a marcar el gato, siempre.

         Enseñar al niño a respetar al gato:

Como toda relación, ha de basarse en el respeto. Y ese respeto pasa por enseñar al niño qué puede y no puede hacer con el gato.

Hacemos una pequeña lista de cosas a tener en cuenta:

1.- El niño no debe perseguir al gato por la casa y este siempre ha de tener una vía de escape y un lugar seguro para refugiarse en caso de que el niño se entusiasme demasiado.

2.- Cuando el gato demuestre que no quiere ser molestado y se esconde no debemos ir en su busca y sacarlo. Si el gato decide no jugar hemos de enseñar al niño a que está en su derecho a no hacerlo. Sobre todo en momentos de mucho movimiento en casa como cuando llegan visitas o amigos del crio y queremos enseñar a nuestro maravilloso gato.

3.- No molestar al gato cuando esté dormido. Si el gato es despertado bruscamente es muy fácil que responda de forma poco amistosa. El descanso del gato debe respetarse siempre, tanto por niños como por adultos.

4.- Cuando el gato esté comiendo hemos de evitar molestarle. Es un momento muy íntimo para el animal. Además puede mostrarse algo posesivo con el alimento y pensar que el niño le va a quitar la comida, con lo cual le va a dejar claro que esa es su comida y de nadie más de una forma contundente.

5.- La forma de acercarse al gato de un niño no es vista con buenos ojos por el gato, ya que suelen ser demasiado directos para la forma de ser del gato, más cauteloso y discreto. Hemos de recordar al niño que no debemos acercarnos corriendo hacia él o se asustará y se marchará corriendo.

6.- Hemos de enseñar al niño a acariciar al gato. Las zonas que más le gustan suelen ser la cabeza y el lomo y las más peligrosas y que debemos evitar son el abdomen, las patas traseras y el rabo.

No acariciar al gato a contrapelo, ni tirarle del rabo para sacarlo de su escondite.

7.- A la hora de coger al gato también hemos de ser cuidadosos. Aunque veamos a la madre que los coge por el cuello, debemos evitar que el niño lo haga. Tomarlo tranquilamente con una mano en el estómago y la otra en los cuartos traseros, repartiendo el peso en ambas manos. No apretar al gato contra el pecho y, al menos al principio, no acercar demasiado la cara hasta tener completa confianza en la respuesta del animal. El gato ha de tener libertad de saltar de los brazos cuando lo desee, no retener al animal en contra de su voluntad.

8.- La forma más segura de jugar con el gato es con juguetes largos, que le mantengan la atención y nos permitan respetar las distancias, cañas, juguetes atados a hilos…. Nunca jugar con las manos ni con los pies.

9.- Enseñar al niño a estar tranquilamente sentado junto al gato mientras le acaricia suavemente, de este modo ambos aprenderán a estar un junto al otro de forma relajada y a disfrutar de la compañía mutua.

10.-Debemos recordar que los ruidos , los gritos y los movimientos rápidos no son del agrado del gato y pueden asustarlo. Por lo tanto debemos evitar que si el niño está muy excitado acuda a jugar con el gato. Mejor relajar al niño antes de tener dos seres excitados y enfrentados.

           Aprender a entender al gato:

La comunicación es la base de toda relación. Y esa comunicación ha de ser bidireccional. El gato va a aprender por su cuenta todos nuestros movimientos y reacciones para actuar en consecuencia, y nosotros debemos, por nuestra parte, a entender cada gesto de nuestro gato para poder prevenir malentendidos y darle lo que nos está pidiendo.

Entrar en detalles sobre comunicación felina es muy complejo. Vamos a recordar cuatro cambios en nuestro gato a tener muy en cuenta:

Sonido: El gato que se siente a gusto ronronea si esta relajado y gorgojea si está feliz. Cuando veamos que el animal cambia estos sonidos por un rugido gutural, por leve que sea, ha llegado el momento de dejar al gato en paz.

Orejas y bigotes: El gato feliz tiene las orejas erguidas hacia adelante. Cuanto más retrase las orejas y las acerque a la cabeza más enfadado estará. Cuando percibamos este cambio, dejamos al gato en paz. Los bigotes hacia adelante significan que el gato está contento y curioso, es el momento de jugar, los bigotes hacia atrás, sobre todo si se combinan con las orejas, debemos alejarnos ya del gato.

Cola: La cola en alto es la de un gato contento y con ganas de jugar. Si la golpea fuertemente contra algo, como si tuviera vida propia está empezando a enfadarse. La col erizada es alerta siempre, hay que dejar al gato en paz.

Piel: Un gato feliz es suave y blando. Cuando al acariciarlo sintamos que la piel se vuelve dura y que su musculatura se tensa, dejamos de tocar al gato.

Poco a poco, observando a nuestro gato, iremos conociendo cada gesto suyo y pudiendo responder a sus demandas y rechazos.

Es muy importante que los padres estén muy pendientes de los encuentros entre los dos para poder frenar y corregir cualquier mala acción de ambos.

Es importante, tanto para el niño como para el gato, el trabajo en positivo. Premiar a ambos los contactos que hayan sido satisfactorios e ignorar e intentar en otro momento si vemos que alguno de los dos no está en disposición. Ambos han de relacionar los encuentros niño/felino con cosas buenas. El gato ha de tener muy claro que portarse bien con el niño, jugar tranquilamente y hacer las cosas bien supone un beneficio. Si el gato relaciona al niño con buenos momentos y se siente tranquilo y seguro de que va a ser respetado las reacciones negativas se reducirán considerablemente.

Last modified on Sunday, 15 November 2015 15:07
María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.