Agresividad felina : Respuesta a las caricias.

Agresividad felina I: Respuesta a las caricias. Agresividad felina I: Respuesta a las caricias.

¡No toques! ¿Por qué tocas?



• Qué es

Nos referimos a algo que todos nosotros hemos vivido alguna vez. Estamos acariciando a nuestro gato tranquilamente, el animal está relajado y a gusto y “de repente” se vuelve y nos muerde o da un zarpazo marchando despavorido lejos de nosotros. Pensamos que se trata de una acción repentina y sin sentido, un “¿pero que le ha dado a este gato?”, sin embargo para que nuestro amigo se comporte así ha tenido que haber un desencadenante previo, y está claro que son nuestras manos. Es uno de los motivos más frecuentes de consulta ya que estos desencuentros, aunque no suelen ser graves, si producen bastante frustración entre los amantes de los gatos

• Porqué se produce

Hemos visto algunas veces como los gatos se lamen y se acicalan unos a otros, sobre todo en la cabeza y el cuello. El tocarles otras zonas de su cuerpo puede resultarles algo molesto, sobre todo si no están acostumbrados. Recibir caricias y aceptarlas de buen grado no es un comportamiento natural en el gato, sino que es algo aprendido con la convivencia. Tenemos que tener en cuenta que el gato ha de encontrarse muy relajado y confiado para sentirse cómodo en esa situación. Algunas veces el “entregarse” tanto a esta actividad les hace sentirse más vulnerables, por lo que sienten un pequeño enfrentamiento interno entre seguridad y miedo, que les hace actuar de ese modo. La mayoría de las veces, se revuelven, atacan la mano que les acaricia, se alejan de nuestro lado y comienzan a acicalarse con el objetivo de tranquilizarse a si mismos.

• Como reconocerlo

Posiblemente nosotros no nos hayamos dado cuenta, pero nuestro gato, mucho antes de atacarnos nos ha estado dando claras señales de que no estaba cómodo en esa situación y de que lo mejor era dejarle en paz. Un gato que no se siente a gusto siendo acariciado colocará sus orejas en posición plana y hacia atrás, sus pupilas se dilatarán, sacudirá enérgicamente la cola, y su cuerpo se encorvará y dejará de notarse relajado y “blandito” para pasar a sentirse la tensión en todo el dorso, a la vez que se les ondula la piel. Comenzará a girar la cabeza hacia la mano que le acaricia en un intento de decirle “basta ya”. A veces puede, incluso, emitir un gruñido o bufido, pero ya será tarde, porque el ataque ya habrá comenzado.

• Como prevenirlo y tratarlo

Pues no podemos decir más que tratar de averiguar cuál es el umbral de tolerancia de nuestro gato para no sobrepasarlo nunca. Para ello hemos de estar muy pendientes de su lenguaje corporal y en cuanto comencemos a sentir su incomodidad dejar inmediatamente de atusar al gato.
Podemos ir aumentando poco a poco ese límite de tolerancia acostumbrándolo a su ritmo a nuestras caricias, alargando el tiempo que estamos dedicando a la actividad. Y no olvidemos que el gato, para esto y para todo lo demás, ha de tener claro que esto es beneficioso para él. Si convencemos a nuestro gato de que las caricias son un gran invento evitaremos este conflicto.

Last modified on Thursday, 28 March 2013 13:27
María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.