María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Para poder convivir armoniosamente con un gato hemos de conseguir que este tenga un equilibrio emocional adecuado, no olvidemos que un gato estable es un gato feliz, lo que se traduce en un gato que no da "problemas" a los humanos. Un gato sano es aquel que puede expresar todas sus conductas de forma natural, y ello está directamente relacionado con el ambiente en el que se le permita vivir.

Es importante conocer como organiza su tiempo y su espacio para poder reproducir de la mejor manera posible ese entorno silvestre en nuestra casa.

Hemos de conseguir el gato pase del bosque al salón de forma armoniosa para ambos. Ello no quiere decir que debamos convertir nuestra vivienda en una enorme gatera donde el espacio esté totalmente destinado al uso felino, pero sí podemos ceder parte de nuestro territorio para compartirlo con él. Al fin y al cabo es nuestro compañero de vida.

Si tenemos en cuenta que el gato organiza su vida en torno a zonas concretas hemos de ser muy conscientes de que nuestro deber es ofrecer espacios adecuados para cada actividad. Es importante que su ubicación sea estable y se encuentre bien definida, no olvidemos que los cambios son vistos de forma muy negativa por el gato.

Alimentación:

Es la zona a partir de la cual surge todo el territorio de un gato silvestre. Ello nos da una idea de la importancia concedida por el gato a la zona de alimentación.

Es imprescindible que se encuentre en un lugar limpio, fresco, y, sobre todo, alejado de la zona de evacuación. No es recomendable que la zona de alimentación felina coincida con la humana, ya que esto confundiría a nuestro gato. No podemos olvidar que muchos de los alimentos humanos pueden ser perjudiciales para el gato si los consume de forma accidental.

Los gatos son animales bastante escrupulosos a la hora de comer. Nuestro gato nunca comerá restos de la comida anterior ni le gustará hacerlo en recipientes sucios. Por ello es importante utilizar comederos fáciles de higienizar y, muy importante, limpiarlos con regularidad.En el caso de tener más de un animal conviviendo en el mismo hogar debemos asegurarnos de que cada ejemplar posea un comedero propio para evitar disputas.

En lo relacionado con el bebedero, los gatos necesitan disponer siempre de agua fresca y en cantidad. Esta es una característica muy peculiar en los gatos y que hace que muy frecuentemente podamos sorprenderlo lamiendo las gotas que caen del grifo.

Descanso:

Como sabemos, nuestro gato dedica muchas horas a esta actividad, realizando sueños cortos y frecuentes, utilizando para ello más de una zona dentro de su territorio. Los gatos caseros no necesitan dedicar tantas horas a la caza y por lo tanto están más ociosos, pudiendo llegar a dedicar entre 12 y 18 h al día al descanso.

El gato es un animal muy cómodo, que no gusta de tumbarse en cualquier lugar. A la hora de elegir el lugar de descanso hemos de tener en cuenta las fuentes de luz y de calor para asegurar el bienestar del gato en su descanso. Los gatos necesitan, como nosotros, tomar el sol a diario, por eso es muy importante que localicemos un lugar soleado e instalemos un rincón acogedor para nuestro gato. Elijamos la que elijamos, tenemos que tener en cuenta que, por muy bonita que sea la cama, el gato siempre será quien tome la decisión y a veces preferirá un escondrijo cualquiera detrás de un mueble a la más hermosa cama comprada por nosotros.

Para mejorar la relación con la familia se aconseja que este se encuentre situado en un lugar donde se asegure la integración social del gato, es decir, es importante que el gato se encuentre en el mismo lugar de reunión del resto del grupo familiar. No es aconsejable colocar su zona de descanso en un cuarto aparte, donde el animal no pueda sentir a la familia alrededor.

Eliminación:

El gato doméstico conserva aún el instinto natural de esconder sus deposiciones por prudencia y supervivencia, por eso es fácil ver a nuestro gato enterrar sus micciones y sus heces una vez hechas.

El emplazamiento del cajón de arena del gato es una de las cosas más importantes a la hora de organizar el territorio felino dentro de una casa. Su ubicación se hará en una zona tranquila, sin ruidos y lejos de la actividad familiar. Es imprescindible que se encuentre lo más lejos posible de las zonas de alimentación y de descanso, a nadie nos gusta comer y dormir junto al WC. Es muy importante que el gato posea acceso a esta zona las 24 horas del día.

Como en el resto de accesorios siempre hemos de tener en cuenta que será el gato el que ha de utilizar el cajón y, por lo tanto, el que decidirá si coincide o no con nuestra elección.

Juegos:

No solemos pensar en ello, sin embargo, después de la de alimentación es la zona más importante y la que ha de tener un mayor tamaño. Es en ella donde el gato pasará la mayor parte del día y donde se relacionará con el resto de los habitantes de la casa. En esta zona deberá disponerse de todo lo necesario para que el gato tenga la estimulación mental y el ejercicio que en estado salvaje realizaría en la acción de la caza.

El gato casero lleva en sus genes al cazador perfecto que es. En su nueva y cómoda vida ya no necesita emplear tanto tiempo a la obtención del alimento por lo que esas horas de más han de emplearse en actividades alternativas. Es obvio que un gato doméstico carece de la posibilidad de cazar, por lo que es obligación del humano proporcionar alternativas para estimular física, psíquica y emocionalmente a nuestro gato.

Por eso nuestro gato debe jugar, debe poder acechar, perseguir, cazar, trepar, igual que lo haría en estado silvestre.

La zona de juego del gato ha de estar, preferiblemente, cerca de la familia, para mejorar la sociabilización del animal, y debe contar con todo lo necesario para el animal, intentando mantener un buen equilibrio entre el mobiliario humano y el felino.

La zona destinada al juego y sociabilización del gato ha de cumplir los siguientes requisitos:

Deberemos disponer de un buen ventanal con acceso a la luz solar donde nuestro gato disponga de un lugar cómodo para ubicar una de sus zonas de descanso y desde donde poder contemplar el exterior de la vivienda. Es asombroso ver la reacción de un gato cuando observa desde su lugar de espionaje a los gatos del exterior.

Los gatos necesitan arañar, un gato que araña es un gato feliz. La acción de arañado tiene varias funciones importantes. Por un lado, es una manera de hacer ejercicio al fortalecer su espalda y sus hombros, con efectos relajantes sobre el animal, aliviando el posible estrés que pueda sentir. Por otro, tiene una función de marcaje. El gato doméstico no necesita marcar a diario su territorio, pero eso es algo que lleva en su carga genética, por lo que su instinto le obligará a renovar periódicamente las marcas de rascado de la casa.

Toda casa con gato ha de poseer elementos que faciliten esta actividad del gato y proteja, en gran medida, el mobiliario humano. Para ello lo mejor es instalar un rascador vertical lo suficientemente grande como para que el gato pueda estirarse y desperezarse en él. Su ubicación es importante, el gato prefiere arañar algo cercano a él, nunca se desplazará a otra habitación en busca delrascador, por lo que este ha de situarse siempre en una zona donde el gato esté habitualmente, no escondido y apartado del ojo humano, para que no moleste. Como hemos dicho, una de los objetivos del arañazo es el marcaje de las zonas de paso en su territorio, por lo tanto las divisiones entre cuartos o las entradas a los mismos han de ser siempre las zonas de elección.

Otra de las actividades favoritas de un gato es trepar y observar desde lo alto lo que sucede en su territorio. El gato doméstico encontrará un inmenso placer en subir a alguna de las baldas de la protección que le otorgan las alturas dormitar o estudiar minuciosamente cada uno de nuestros movimientos. Una casa con gato ha de ofrecer la posibilidad de trepar sin poner en riesgo nuestra decoración y su bienestar físico. El denominado "árbol para gatos" con varios niveles es, aparte de un hermoso y gigante rascador, un parque de atracciones para nuestro gato. Aparte de arañar los postes de cuerda del mismo, ofrece la posibilidad de entretenimiento y diversión. Si además lo sitúas cerca de una ventana estarás ofreciendo a tu gato un regalo inigualable. Diversión, altura, observación y rascado, todo en un solo accesorio.

Existen además, otros juguetes, más sencillos, que harán las delicias de nuestro compañero felino y le permitirán mantenerse activo en las horas en las que sus humanos no pueden interactuar directamente con él.

De nuevo hemos de recordar la naturaleza cazadora del gato. Ya hemos dicho que al gato le gusta acechar, perseguir, cazar y abatir. A la hora de elegir los objetos que van a entretener a nuestro gato lo mejor es ofrecer juguetes "vivos". Es lógico pensar que no vamos a soltar ratones y pájaros por la casa para que nuestro gato se entretenga, pero si podemos optar por juguetes que emulen sus presas. Una pelota quieta es una presa muerta y nuestro gato es un gran cazador, es fácil que la ignore.

Por último, la Népeta cataria, también conocida como menta gatuna, albahaca de gatos, y otros nombres varios, es también algo a tener en cuenta. Se trata de una planta cuyos aceites tienen un especial atractivo para los gatos. La mayoría de ellos, no todos, al ingerir alguna parte de esta planta comienzan a comportarse de manera extraña, juegan ruedan por el suelo, cazan piezas imaginarias y parecen divertirse extraordinariamente.

Y he aquí una casa en la que hay un perfecto equilibrio entre el elemento humano y el felino, con espacios atractivos para todos. De esta forma evitaremos muchos, pero muchos, problemas de convivencia entre los gatos y los humanos.

 

Bibliografía:

Manual del cuidado del gato. Andrew Edney. Editorial Javier Vergara.

Mi gato. Guía Práctica `para el cuidado de su gato. Ángela Gair. Editorial Albatros.

Gatos en un piso sanos y felices. Katrin Behrend. Editorial Hispano Europea

Consejos generales para el cuidado y comprensión de gatos adoptados. ANAA.

Manual gatos perrunogatuno. ADA Sierra Nórte. Pérrikus.

 

El gato, a diferencia del perro, es un animal territorial, es decir, que mantendrá una íntima relación con el lugar en el que habita.

Entendemos como territorio felino a un conjunto de campos territoriales dividido en diversas superficies perfectamente identificadas que se destinan a las diferentes actividades del gato,  siempre bien definido y celosamente defendido.

El territorio de un macho será bastante más grande que el de una hembra y, normalmente, nunca se solapará con el de otro macho aunque sí puede compartir algún rincón con territorios de hembras. Ello servirá para que cuando llegue el momento se pueda producir la reproducción dentro de los límites territoriales de cada uno.

 
División del territorio felino por actividad:
  • Campo de actividad:

Es la zona donde el gato va a desarrollar toda acción que requiera actividad. Entre ellas encontramos la caza, la alimentación, el juego e, incluso, la zona de eliminación o evacuación.

Dentro de esta zona el gato repartirá el terreno dependiéndolo que quiera hacer en él, por ejemplo, nunca hará coincidir cerca la zona de alimentación con la de evacuación, y la zona de caza estará directamente relacionada con la disponibilidad de piezas a abatir

  • Campo de aislamiento:

El gato utiliza este campo para retirarse, descansar y evitar el contacto. En esta zona se desarrollarán también actividades como el acicalamiento o la lactancia en hembras. En el caso del gato podemos encontrar de dos a tres zonas de aislamiento como máximo. En ocasiones estos campos se sitúan en alto para aumentar la sensación de seguridad del gato. También están incluidos en este campo los lugares donde el animal se recluye buscando protección ante una situación estresante.

  • Campo de agresión:

No se trata de un campo propiamente dicho, como tal, sino de un espacio de dimensión variable cuyo centro es el propio gato. Este es el único campo en el que no se desarrolla una actividad propiamente dicha dentro de él.

Suelen ser zonas de coincidencia con territorios de otros ejemplares, en el que cualquier encuentro o intrusión puede acabar en agresión.

Lo normal es que los machos no solapen su territorio, pero esto no siempre es posible, por lo que esta zona es a veces inevitable.

  • Los pasillos:

Se trata de los caminos que unen los campos anteriores. Estos son creados por el animal desde su infancia y no serán modificados a no ser que se vea obligado a ello.

¿Cómo se establecen los límites de un territorio?

Una de las formas más habituales para establecer los límites de los campo territoriales es la fuente principal de alimentación. Como es de suponer, la vida del gato girará en torno a la zona donde abunde la comida.

Para delimitar el territorio el gato utilizará diferentes formas de marcaje. Las marcas del gato en el territorio cumplen tres funciones principales:

Marca propiamente territorial: Informan de la presencia de un ejemplar en la zona. Se materializan de forma visual, rasguños, o de forma olfativa, marcaje urinario. Las feromonas cobran en el marcaje territorial y espacial una importancia clave ya que servirán de ubicación espacial, delimitando las zonas de paso y los campos territoriales.

Marca   de alarma: Se emiten cuando un animal vive un momento de estrés. Con esta marca se informa a los demás gatos de que en ese lugar existe un animal en un estado anímico de tensión y, además, que puede haber riesgo de que el peligro persista en la zona, lo que llevará al animal a evitar esa zona.

Marcas de identificación: Se emiten sobre objetos o personas. El objeto o persona marcada termina siendo incluida dentro de lo conocido por el gato. Tienen un efecto tranquilizante ya que gracias a estas el gato reconocerá objetos y personas lo que le dará seguridad. Cuando interprete que el marcaje es poco intenso procederá a renovarlo.

Con todas estas marcas el gato crea una especie de plano con la información necesaria para recorrer sin peligro su territorio, para no perderse en él y para sentirse en casa.

 

Roger Tabor, especialista en gatos, ha hecho numerosos estudios sobre las zonas de distribución de los felinos, tanto salvajes como domésticos. En la foto se marcan los territorios de gatos machos y hembras en una urbanización inglesa. Las casas con C son aquellas que poseen gatos domésticos en su interior. Se puede comprobar la notable diferencia de tamaño entre el territorio de los machos, marcado en blanco, y el de las hembras, con diferentes colores. También podemos ver como los territorios de los machos se solapan en algunas pequeñas zonas, lo que podría crear conflicto si llegasen a encontrarse en la búsqueda de hembras en celo.

Bibliografía:

Todo sobre la psicología del gato. Joël Dehasse. Editorial Servet

Gatos felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Editorial Ateles.

La naturaleza de los gatos. Stephen Budiansky. Editorial Paidós.

El encantador de gatos. Carlos Rodriguez. Editorial Aguilar.

Etología clínica en perros y gatos. Moisés Heiblu, Frid. División Educación Continua.

 

Son pequeños, suaves, tiernos y taaan achuchables, son nuestros niños, y a veces olvidamos que lo que realmente son. Son animales especializados, intuitivos, activos, inteligentes… No podemos ignorar su naturaleza felina a pesar de toda la ternura que nos den y que nos despierten. Para poder proporcionar a nuestro gato el entorno adecuado a sus necesidades hemos de conocer cuáles son éstas y que es lo que necesita en cada momento.  ¿Qué le dicta la naturaleza a nuestro gato?

La rutina es la base de la seguridad emocional de cualquier ser vivo, somos "animales de costumbres", al fin y al cabo, cualquier alteración en nuestros ritmos supone un trastorno, mayor o menor, de nuestro comportamiento.

Santiago García Caraballo, en su libro “gatos felices, dueños felices” nos hace un magnífico resumen de la actividad diaria del gato silvestre. Actividad que todo gato doméstico ha de poder realizar para asegurarnos su estabilidad emocional.

 

¿A qué dedica el tiempo mi gato?
La caza:

Los gatos son carnívoros muy evolucionados, son verdaderas máquinas de matar. Se encuentran provistos de garras y colmillos capaces de abatir piezas de menor tamaño que ellos. Sus sentidos, vista y oído, y su sistema nervioso están creados, tanto para el acecho como para atrapar las piezas.

El tiempo que un gato dedica a la caza varía mucho de un ejemplar a otro, pero oscila entre unas 3 a 12 horas diarias, dependiendo de la destreza delanimal, de la abundancia de presas, del sexo y de la estación del año en la que nos encontremos (una gata criando cazará más que una que esté en celo).

¿Cuál es el objetivo de la caza? El primero y más importante, por supuesto, es el servir de alimentación.  Un gato ha de cazar entre 3 y 6 gatos diarios, lo que supone muchos intentos si pensamos que no siempre tiene éxito en sus pesquisas.

Mantenerse ágil y en forma es otro de los objetivos que persigue un gato cuando caza. Pensemos que primero ha de buscar, luego acechar y después atrapar antes de poder comer. El ejercicio físico realizado durante esta actividad es tremendo. Con esta actividad el gato puede quemar el exceso de energías que ha ido acumulando.

Por último,  el rastreo, el acecho, el salto final, capture o no la presa que lo alimentará, es una fuente de emoción imprescindible para el espíritu inquieto del gato.

Como podemos ver la actividad de la caza es imprescindible en la vida de un gato y ocupa un alto porcentaje de tiempo en su día a día.

La alimentación:

Aunque el objetivo de la caza es la alimentación no debemos confundir estas dos actividades.

Los hábitos alimenticios de los perros se basan en comer hasta reventar, en ingerir rápidamente todo lo que podamos hasta la próxima comida. De ahíque los expertos recomienden una única dosis alimenticia en los perros domésticos.

Los gatos, por el contrario, son muy moderados en este aspecto. Son animales que se sacian pronto y necesitan comer varias veces a lo largo de día. En parte por su propia naturaleza y en parte por el pequeño tamaño de sus presas.

Otra de las "rarezas" de los gatos es que no guardan las sobras para otras veces y no comen restos de alimentos pasados.

A los felinos les gusta comer relajados, a salvo de interferencias, por lo que buscan un escondite tranquilo donde nadie le moleste. Lo normal es que el gato se desplace del lugar de la caza a su lugar de alimentación para poder disfrutar con calma del manjar conseguido.

La alimentación y la caza son dos actividades que el gato silvestre realizará en solitario.

El juego:

Acabamos de decir que los gatos son animales solitarios, pero ello no significa que no disfruten del juego.

Mientras que el juego de los perros tiene uncarácter marcadamente lúdico, para el gato es una forma         deaprendizaje y depreparaciónpara elfuturo.

Los gatitos, cuando son cachorros juegan con sus hermanos y con su madre para aprendertécnicas de caza y una correcta estimulación social. El crecimiento cerebral del gato es muy rápido y ha de aprender enseguida todo lo necesario para sobrevivir. El juego es el mejor método para ello, ya que le proporcionará los estímulos y las experiencias suficientes para un equilibrio emocional correcto.

Cuando el gato crece se separa de la manada y comienza su vida en solitario, sin embargo continúa jugando y entreteniéndose con ramitas y hojas que encuentra por ahí. Esta es una de las pocas actividades felinas que no tienen una finalidad clara y propia. Es decir, el gato adulto, cuando juega, no obtiene más beneficio que el bienestar, el divertirse y pasarlo bien. Es una actividad que le resulta agradable y que, por lo tanto, repite en cuanto tiene ocasión.

El sueño:

La actividad del gato, caza, alimentación y juego, se repite tanto de día como de noche, lo que obliga al gato a repartir sus horas de sueño con "cabezadas" cortas y repartidas a lo largo del día y la noche.

Los gatos silvestres dedican una media de 12 horas a descansar, dependiendo, sobre todo, del dedicado a la caza. Puede parecernos un exceso, pero hemos de tener en cuenta la actividad frenética desarrollada el tiempo que se mantienen en vigilia.Para ello el gato busca un lugar seguro y tranquilo que le permita un momento de relax y descaso.

El acicalamiento:

Esta es una de las actividades más importantes del gato y a la que pueden llegar a dedicar hasta 8 horas al día. ¿Por qué es tan importante para un gato? Veamos las funciones que cumple el acicalado:

Higiene, por supuesto. Los gatos se asean constantemente para mantener su pelaje libre de suciedad y evitar problemas en el pelo.

Termorregulación. De esta manera combaten el calor. Los gatos no sudan, por lo que la evaporación de la saliva escrupulosamente repartida por el pelo refrescará al animal en momentos tórridos.

Función social. Si el acicalado se realiza sobre otros ejemplares. Es la forma de otorgar una cohesión grupal. Les otorga un olor de grupo y les tranquiliza, ya que les hace sentirse en familia, dentro de un olor común y conocido. De esta forma se elimina la tensión social que un animal acostumbrado a vivir en solitario siente cuando convive con más congéneres de su especie. Es lo que se denomina alomarcaje.

Relajante. Los gatos son animales muy rutinarios y extremadamente sensibles a los cambios externos. Los movimientos repetitivos que realizan sobre su cuerpo calman la ansiedad y producen un efecto antiestrés.

Y así, unas horas en esto y otras en aquello trascurren las 24 horas del día. Si queremos un gato feliz hemos de asegurarnos que es capaz de realizar todas y cada una de las actividades propiamente felinas.

 

Bibliografía:

Todo sobre la psicología del gato.Joël Dehasse. Editorial Servet.

Gatos felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Editorial Ateles.

La naturaleza de los gatos. Stephen Budiansky. Editorial Paidós.

El encantador de gatos. Carlos Rodriguez. Editorial Aguilar.

Etología clínica en perros y gatos. Moisés Heiblum Frid. División Educación Continua.

 

El gato es uno de los animales de compañía más común en todo el mundo, lo que entra en una contradicción con la naturaleza poco doméstica de su personalidad. Se trata de una rareza entre los animales domésticos, ya que el resto de los compañeros que hemos elegido para convivir (perros, caballos, vacas...) son animales sociales en estado salvaje, algo completamente contrario a lo que es un gato, que gusta de la vida en solitario.

El gato es un animal independiente, curioso, activo y dormilón al mismo tiempo, y muy exigente con sus costumbres. Posee una gran destreza física y una gran flexibilidad corporal que exige un excelente mantenimiento. Requiere de su propio espacio, que ha de ser respetado para conseguir una adecuada convivencia.

Los gatos son animales que controlan las emociones mucho mejor que los humanos. Autosuficientes, controlados, independientes, fuertes, silenciosos,de gran fortaleza si se encuentran equilibrados, pero frágiles cuando pierden esa estabilidad.

Se trata de uno de los animales domesticados que menos se alejan de sus familiares silvestres. Cualquiera puede ver las diferencias entre un lobo y nuestro perro, pero es difícil diferenciar el comportamiento de un gato doméstico al de uno salvaje.

Los gatos se encuentran aún en pleno proceso evolutivo de domesticación. Aunque hace mucho tiempo que comparte su suerte con los primeros agricultores del planeta, no habían pasado de ser cazadores solitarios que compartían territorio con los humanos por conveniencia mutua. Sin embargo, en los últimos años, se han vuelto tan populares que ya habitan en multitud de hogares. Ello se debe, en parte, a nuestro ritmo de vida. Cada vez tenemos menos tiempo libre y tenemos la sensación que la tenencia de un felino en casa no nos va a robar demasiado de él. Al ser de pequeño tamaño, no necesitar largos paseos, ni jornadas al aire libre, ni cuidados demasiado complejos se ha convertido en el animal de elección de los habitantes urbanos de pequeños apartamentos.

¿Por qué quiere vivir el gato con los humanos?

La tolerancia del gato a los humanos se debe a dos factores principalmente: 

El primero es una selección genética desde los albores de la relación felino/humana. A través de los años, el hombre ha potenciado los rasgos que se adaptan mejor a nuestras preferencias o forma de vida, en detrimento de los que nos resultan menos fáciles de controlar.

Y en segundo lugar, desde el punto de vista felino, el ser el humano es una fuente de alimento estable, de cuidado y de protección. Sin embargo, incluso dentro de un hogar, el gato doméstico sigue conservando el espíritu independiente y solitario tan propio de él.

Los problemas de los gatos

Muchos de los  problemas que los humanos tenemos con nuestros gatos no son más que la consecuencia de obligarles a vivir en condiciones artificiales y, en demasiadas ocasiones, estresantes para ellos. Normalmente los gatos son animales lo suficientemente adaptables a una amplia gama de entornos, y lo que entendemos con problemas de conducta no son más que comportamientos netamente felinos que no se adaptan a nuestra forma de entender la vida.

En opinión de Stephen Budiansky, enfrentarse a los problemas felinos está más relacionado con lo que él denomina “psicología ecológica” que con el adiestramiento o la terapia tal y como la entendemos. Si tenemos en cuenta que estos “trastornos” no son más que comportamientos naturales del gato, la solución no puede basarse en “curar” un problema que no existe como tal, sino en redirigir y canalizar los instintos molestos hacia algo más tolerable a los ojos humanos.

¿Se puede educar a un gato?

Ante lo anteriormente dicho surge inevitablemente esta pregunta, cuya respuesta es SI, pero no es así de sencilla. Los gatos presentan una cierta resistencia al adiestramiento directo que todos conocemos gracias a nuestros amigos caninos, por lo que para conseguirlo debemos saber muy bien cómo es el ser con el que estamos tratando. Todo humano que desee convivir pacíficamente con un gato ha de tener en cuenta unas mínimas pautas.

Un gato solo se adaptará a nuestras normas si nosotros estamos dispuestos a aceptar sus costumbres. Para ello debemos entenderlos y poder expresarnos en su idioma. Es importante comprometernos. Hace falta armarse de paciencia y ser muy consecuente.
Un gato solo hace aquello que le proporciona un beneficio y solamente deja de hacer lo que no solo no le reporta ningún bien sino que, posiblemente le perjudique. Por lo tanto, se trata de “engañar” al gato y convencerle con métodos positivos de que el resultado deseado por el humano es lo que el gato buscaba desde el primer momento.

La mejor manera de educar a un gato es ofreciendo alternativas a lo que no queremos que haga, no prohibiendo y, mucho menos, castigando o gritando, no sirve de nada.
El gato aprende de la experiencia. Si el gato consigue algo de determinada forma repetirá su actitud cada vez que quiera conseguirlo. Si, por el contrario, la experiencia no es positiva o rentable a sus ojos, intentará por todos los medios no volver a repetir una acción que no sirve de nada.

Debemos escuchar y dialogar con nuestro gato, entender cada una de sus acciones y ser capaces de encontrar el punto exacto que nos asegure el  bienestar físico y emocional de las dos especies en convivencia. Y ese es el gran reto del humano, el gato nos ayudará, pero será el humano quien deberá esforzarse por saber disfrutar de un ser que salió del bosque para instalarse en nuestras vidas. Que bajó del tejado y se instaló en nuestro salón.


 

 

 

 

 

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