María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

María Zambrano y sus gatos.

Wednesday, 10 June 2015 06:07

María Zambrano Alarcón (Vélez-Málaga, Málaga, 22/04/1904; Madrid, 06/02/1991). Filósofa y escritora española conocida por su fuerte compromiso político y su valiente defensa de sus ideales, lo que le valió el exilio de su patria al finalizar la Guerra Civil. Gran defensora de la democracia, la republica y….los gatos. Hubo de esperar hasta el último cuarto del siglo XX para ver su obra reconocida debidamente con el Premio Príncipe de Asturias en 1981, y el Premio Cervantes  en 1988.

Tras pasar por países como Francia, Estados Unidos, Cuba, México o Puerto Rico, se instala en Roma junto con su inseparable hermana Araceli. Dicen los historiadores que a pesar de su largo peregrinaje por ambos continentes, en su viajar siempre le acompañaban los gatos, a los que nunca abandonó. Durante los 11 años que vivió en Roma llegó a reunir en su casa la no despreciable cantidad de 70 gatos, superando con creces los 57 de Hemingway, amante también de los felinos. Gatos comunes, romanos, que representaban a los ojos de la escritora la personificación de sus ideales, la libertad de espíritu, la independencia, pero siempre desde el respeto y la integridad tan propios de un gato. Desgraciadamente su pasión felina no pasó desapercibida y, en 1964 hubo de abandonar una vez más su hogar por la denuncia de un vecino airado que, sin duda, odiaba a los gatos. Las quejas obligaron a María a marcharse con sus 13 gatos en busca de un refugio menos urbano donde ella y sus mininos no molestasen con sus maullidos, sus arañazos y su mera presencia, en busca de esa libertad que parecía negárseles una y otra vez.  Fue entonces cuando  se trasladó a Suiza, de nuevo acompañada de sus gatos y de Araceli, con el único objetivo de encontrar la paz que tanto adoran los felinos.

Cuando España comenzó a sentir los aires de libertad entre sus gentes, libertad felina, volvió a España donde ya permaneció hasta su muerte. Por supuesto sus gatos viajaron con ella una vez más, Rita, Tigra, Blanquita, Lucía y Pelusa, entre otras y otros, acompañaron a María hasta el fin de sus días, cuando nos dejó a los 87 años de edad.  Enterrada en su pueblo natal Vélez-Málaga hoy su tumba, entre un naranjo y un limonero,  es, sin quererlo, un homenaje póstumo a sus queridos y fieles gatos.

Así, si alguien visita el cementerio de la localidad no dudará en ubicar tan honorable tumba, ya que ésta siempre se encuentra custodiada por decenas de gatos. Gatos que no deambulan por el gran cementerio, sino que, cautos y silenciosos, homenajean a la escritora. Los gatos, libres, inteligentes y respetuosos, ¿qué seres pueden rendir culto a quien luchó, sufrió exilio y defendió hasta el final lo que ellos representan? Los gatos, con su poderosa intuición son conocedores de los valores que guiaron a quien allí reposa y nacen y crecen junto a ella, recordando a cada visitante que ella los defendió en vida y ahora ellos, fieles, son los que velan su descanso.

El poeta cubano José Lezama escribía de su amiga María los siguientes versos:

Tiene los gatos frígidos

y los gatos térmicos,

aquellos fantasmas elásticos de Baudelaire

la miran tan despaciosamente

que María temerosa comienza a escribir

 

 

 

El tratamiento de problemas de conducta de los gatos puede abordarse desde diferentes puntos de vista. Uno de los más importantes y frecuentes es el enriquecimiento ambiental. Este tipo de terapia se basa en conocer lasnecesidades etológicas del gato en estado silvestre para reproducirlas en el lugar donde habite, incrementando la posibilidad de que el gato manifieste conductas naturales en el domicilio.

El enriquecimiento ambiental mejora el bienestar animal generando cambios de conducta, ya que el gato va a vivir en un medio más rico que le va a permitir mejorar su calidad de vida desde el punto de vista físico, emocional y social, reduciendo el aburrimiento y la frustración. Proporciona, a su vez, la oportunidad de controlar su vida y de relacionarse mejor con el ambiente. Recordemos que cuanto más control tenga sobre su territorio mejor gestionará el estrés.

La terapia de enriquecimiento ambiental tiene como objetivos:

Aumentar el repertorio de conductas del gato, fomentando el comportamiento típico del felino.

Otorgar un bienestar físico y emocional al gato disminuyendo el riesgo de la aparición de conductas consideradas anormales.

Aprovechar al máximo el espacio disponible dentro del lugar donde vive el gato.

Hemos de conseguir convertir la casa del gato doméstico en un territorio agradable y enriquecedor. Para ello trabajaremos sobre tres aspectos fundamentales:

  • Enriquecimiento ambiental propiamente dicho, trabajando sobre el espacio o territorio.

Recordar las necesidades del gato como felino para crear un espacio acorde con esas necesidades. Para ellos trabajaremos con:

Colocación de estantes en las paredes, plataformas, postes y hamacas para dormir, con el objetivo de dar oportunidad de cubrir la necesidad de ejercicio y exploración.

Fomentar la naturaleza exploratoria del animal colocando elementos que le permitan esconderse y lugares altos desde donde observar.

Colocar objetos móviles e interactivos que permitan al gato trabajar tanto su mente como su cuerpo.

  • Enriquecimiento ocupacional, centrándonos en el tiempo y la actividad del gato a lo largo de ese tiempo.

Hemos de respetar en la medida de lo posible los biorritmos naturales del animal. Mantendremos un ritmo constante que incluya equilibrio entre vigilia y sueño, periodos para la alimentación y rutina de juegos.

En cuanto a la actividad hemos de proporcionar al animal actividades complementarias que le permitan ejercitar su naturaleza de cazador. Hemos de intentar que el gato se ejercite diariamente. Un gato joven debe poder recorrer de 300 / 500 metros al día, para lo cual hemos de disponer de los elementos que le permitan buscar la equivalencia física.

  • Enriquecimiento social, mejorando La sociabilización con los habitantes con los que comparte su territorio.

Para ello hemos de procurar trabajar diariamente con nuestro gato y compartir con el no solo una parte importante de nuestros territorios, sino momentos diarios de juegos donde, de nuevo, ejercitaremos el cuerpo y la mente de nuestro compañero, sino que también forjaremos lazos de unión con él. La relación con nuestro gato nos ayudará a observar mejor el estado del animal y anticiparnos a cualquier problema conductual o físico que se pueda presentar.

Con un territorio enriquecido, con más posibilidades de elección y más control sobre el mismo habremos conseguido el bienestar emocional en el gato, lo que facilitará la convivencia del hogar.

Desde el punto de vista felino, lo importante en un territorio no son las dimensiones del mismo, sino su organización y la variedad de estímulos que pueda encontrar en él. Si el territorio no está bien organizado o no ofrece variedad y el gato es capaz de visualizarlo y explorarlo todo fácilmente, hasta la casa más grande se volverá aburrida para él.

El gato es un animal de costumbres, adora su rutina, si algo en su territorio es desplazado o no se encuentra en el lugar adecuado desde su punto de vista protestara de manera elocuente, lo que muchas veces se interpretará como un problema de comportamiento que derivará en desencuentros en la convivencia entre humanos y felinos. Nuestro deber como propietarios de gatos es conseguir el bienestar psicológico del gato, encontrando un equilibrio entre el entorno en el que se encuentra y su naturaleza.

Si, por algún motivo el gato no es capaz de adaptarse al territorio el gato desarrollará conductas anormales e inconvenientes dependiendo del origen del problema. Las conductas inadecuadas que suele presentar un gato cuando tiene problemas de adaptación a su territorio son:

  • Eliminación inadecuada:

Una vez que nos hemos asegurado de que estamos ante un problema de comportamiento hemos de determinar cuál es la causa que lo motiva para tratar de solucionarlo. Como norma general hemos de comenzar a buscar el motivo centrándonos en su zona de eliminación.

Problemas con la bandeja. Generalmente el gato suele preferir bandejas abiertas. Estas han de estar en buen estado y en zonas no inestables.

Problemas con la arena. Los gatos son tremendamente especiales con la elección de la arena. Lo mejor es que una vez que hayamos encontrado la que más le guste no corramos el riesgo de seguir probando otras cosas.

Problemas con la localización de la bandeja. Esta debe estar en un lugar de fácil acceso, poco transitada y lejos de la zona de alimentación y de descanso.

Una mala experiencia durante el momento de la eliminación puede hacer que nuestro gato decida no acudir a utilizar una bandeja que antes era totalmente de su agrado.

El estrés, la ansiedad, el miedo, los cambios de entorno bruscos. todo ello afectan emocionalmente a nuestro gato.

  • Hiperactividad:

Se trata de un trastorno caracterizado por nerviosismo, falta de control de los movimientos y que cursa con los siguientes síntomas:

El gato corre, salta, maúlla y se mueve en exceso.

Deambula constantemente por el territorio.

Explora los mismos objetos y lugares pero ninguno parece captar su atención. Se distraen con facilidad.

Sus periodos de vigilia son excesivamente largos,reduciendo considerablemente sus horas de sueño.

Cualquier estímulo le excita demasiado, teniendo una respuesta exagerada a ellos.

Falta de control en sus emociones, pasa del juego a la agresión con facilidad y los momentos lúdicos suelen acabar con arañazos y mordiscos al compañero de juegos, que huye ante el ataque.

Trepan sobre el mobiliario, las cortinas. Tienen conductas destructoras, ya que al no encontrar objetos destinados a su uso.

Juegos depredadores con los humanos. Simulación del juego de la caza con partes     del cuerpo de sus propietarios, tobillos y manos nunca están a salvo.

En este caso los humanossueleninterpretar lo que no es más que unsíntoma con una manifestación de agresividad, poniendo en serio peligro la convivencia entre ambos.

Aparición de estereotipias, debido a la aparición del aburrimiento, como el autolamido excesivo o la ingesta incontrolada de alimentos.

  • Ansiedad y estrés:

Un gato que vive feliz en un entorno estable, donde todo está en su lugar apropiado, sin novedades reseñables en su rutina, estará tranquilo, feliz, sin problemas de comportamiento y    sin síntomas de estrés. Pero sicomenzamos a realizar cambios en     su entorno, a introducir personas oanimales nuevos, etc... y, sobre todo, si lo realizamos de forma brusca, inadecuada y sin tener anuestro gato en cuenta, estamosaumentando las posibilidades de que nuestro gato, en breve, comience a manifestar síntomas de estrés, ya que todo gato necesita controlar su entorno para sentirse seguro.

Hay bastantes situaciones que pueden producir estrés en un gato, entre los que se encuentran directamente relacionados con su territorio cabe destacar:

Cambios en el entorno del gato: El gato es un animal territorial y muy rutinario. En estado silvestre dedica una buena parte de su tiempo a marcar con sus feromonas su territorio y a asegurarse de que todo está en orden. Para él esto es vital. La desaparición de su dueño, un viaje demasiado largo, una mudanza, la soledad, la introducción de algo nuevo, que no posee su olor, que genera ruidos nuevos, olores extraños... todo ello va agenerar un estado de alerta que si no se controla degenerará en un estrés permanente y perjudicial.

Hacinamiento: Frecuente en lugares donde conviven muchos animales, como son las protectoras. Normalmente las colonias de gatos se mantienen en un perfecto equilibrio propio. Cuando este equilibrio se rompe aparecen las agresiones territoriales, los acosos, los marcajes inadecuados... Es decir, el estrés se instala en la colonia y amenaza a cada ejemplar que habita en ella.

Aburrimiento: El gato lleva muy poco tiempo conviviendo dentro de nuestros hogares. En estado silvestre su entorno le ofrece muchas posibilidades estimulantes. En muchas de las casas con gato existe una falta de motivación "preocupante" que hace que el animal se aburra y desarrolle un estado de ansiedad que acabe en estrés.

La ansiedad y el estrés del gato se manifiestan de diferentes maneras:

Si hablamos de síntomas físicos, un gato estresado puede manifestar enfermedades como: Asma bronquial, cistitis, colitis, alopecia,hipersensibilidad, aumento de las infecciones y un agravamiento más que importante de las enfermedades víricas y autoinmunes. En este caso siempre se requerirá de la intervención de un profesional veterinario que trate los problemas físicos paralelamente al trabajo emocional que los ha originado.

En cuanto a los síntomas conductuales, al igual que en los humanos, el estrés empeora el carácter de nuestro gato y lo convierte en un compañero díscolo, con un drástico cambio en su comportamiento. Entre los cambios que podemos observar se encuentran: Aumento de la agresividad, ansiedad generalizada, fobias y miedos, manías obsesivas y comportamientos compulsivos (lamido excesivo y autoagresión), pica (ingesta inadecuada de objetos peligrosos, generalmente tela), trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), eliminación inadecuada (con heces y orina), marcaje con uñas, hiperactividad, vocalizaciones excesivas.

 

Bibliografía:

Todo sobre la psicología del gato.Joël Dehasse. Editorial Servet.

Gatos felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Editorial Ateles.

La naturaleza de los gatos. Stephen Budiansky. Editorial Paidós.

El encantador de gatos. Carlos Rodriguez. Editorial Aguilar.

Etología clínica en perros y gatos. Moisés Heiblum Frid. División Educación Continua.

 

 

El gato es un animal perfectamente adaptado para el medio en el que se desenvuelve el libertad, sin embargo, al salir de su hábitat e introducirlo en el nuestro existen una serie de peligros que hemos de recordar para tomar las medidas necesarias y prevenir accidentes.

  • Alturas, ventanas y terrazas:

La gran agilidad del gato no siempre es suficiente para eliminar el riesgo de caídas accidentales desde grandes alturas. Ya conocemos la gran curiosidad de este animal y de lo que le gusta observar el exterior desde plataformas destinadas a ello. Sin embargo, si hemos tenido el acierto de colocar dicha superficie para su entretenimiento, hemos de continuar previniendo las posibles caídas al vacío. Debemos evitar que nuestro gato tenga acceso a una ventana abierta sin protección. En el mercado existen mosquiteras o redes que, adheridas a los marcos, evitan que el animal pueda caer al exterior. 

Si nuestro gato va a tener acceso al exterior a través de un jardín hemos de tener en cuenta que el riesgo de escapada es elevado y, por lo tanto, disponer de sistemas de seguridad que disminuyan el peligro.

  • Cables y electricidad:

Una actividad frecuente en los cachorros es mordisquear todo aquello que se encuentran en su camino. A veces, incluso de adultos continúan con esa peligrosa costumbre. Para evitar que nuestro compañero pueda sufrir una descarga eléctrica mortal lo mejor es utilizar protectores de cables, sobre todo en aquellos que son portadores de corriente. Tampoco debemos olvidar los cuadros y cajas eléctricas, estas han de estar herméticamente cerradas para impedir que nuestro gato introduzca su hocico en donde no debe.

  • Electrodomésticos:

La lavadora y secadora tienen un poder hipnótico para nuestros gatos, sus movimientos rítmicos, sus sonidos, todo en ello maravilla a nuestros compañeros. Muchas veces, cuando no están en marcha intentan descifrar el secreto de su funcionamiento introduciéndose en ellas. Lo mejor es elegir máquinas con puertas de seguridad mantenerlas puerta cerradas y, sobre todo, asegurarse de que no hay nadie antes de ponerla en marcha.

La vitrocerámica es otro riesgo del hogar que debemos tener en cuenta. Si optamos por una cocina digital lo mejor es elegir una con apagado de seguridad y asegurarse de que siempre está correctamente bloqueada antes de abandonar la estancia.

  •  Productos tóxicos:

Al igual que sucede con los niños todo producto tóxico para el gato ha de estar fuera de su alcance. En la lista no solo incluimos productos de limpieza o medicamentos, sino todos aquellos alimentos tóxicos para el animal. La legía, habitual en nuestras casas, y el anticongelante del coche son dos productos con los que hay que extremar el cuidado, ya que resultan especialmente atractivos para el gato y altamente peligrosos. Todo ha de quedar en lugares a los que el gato no pueda acceder, debemos poseer un lugar seguro donde nuestro amigo no pueda llegar.

  • Elementos decorativos y habituales del hogar:

A veces no nos damos ni cuenta de que hemos dejado por ahí una goma, lanas, bolígrafos, agujas… elementos que pueden ser ingeridos por nuestro gato y causar grandes destrozos en su interior. Las bolsas de plástico merecen mención aparte, ya que suelen ser un maravilloso y divertido juguete con el que corren el riesgo de morir asfixiados.

La decoración de nuestro hogar también ha de tener en cuenta al habitante felino, las velas o los elementos con filo cortante han de estar siempre destinados a zonas sin acceso felino y siempre bajo supervisión.

  • Plantas tóxicas:

Es asombroso saber cuántas plantas de interior y que podemos tener en nuestro hogar son tóxicas para nuestro gato. Algunas de ellas pueden, incluso resultar mortales en periodos de tiempo realmente cortos. Lo más prudente es informarse bien antes de adquirir un ejemplar nuevo para evitar sorpresas posteriores.

 

Bibliografía:

Manual del cuidado del gato. Andrew Edney. Editorial Javier Vergara.

Mi gato. Guía Práctica `para el cuidado de su gato. Ángela Gair. Editorial Albatros.

Gatos en un piso sanos y felices. Katrin Behrend. Editorial Hispano Europea

Consejos generales para el cuidado y comprensión de gatos adoptados. ANAA.

Manual gatos perrunogatuno. ADA Sierra Nórte. Pérrikus.

 

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