Los cuidados del gato lactante.

No hace falta decir que el mejor lugar para un recién nacido está junto a su madre. Desgraciadamente esto no siempre es posible,  a veces si no actuamos rápidamente la vida de los pequeños puede estar seriamente comprometida. Ser madre adoptiva de lactantes es una experiencia maravillosa, pero es también una gran responsabilidad. Es importante tener en cuenta que el gatito, para poder sobrevivir necesita calor y alimento.

·         Entorno.

Durante las cuatro primeras semanas de vida los gatitos no son capaces de regular la temperatura corporal por sí mismos, es la gata, la que con su calor, crea el entorno adecuado para su desarrollo.  Por lo tanto, es muy importante encontrar el lugar adecuado donde situar a nuestro pequeño. Este ha de ser cálido, sin cambios drásticos de temperatura y sin corrientes de aire.

Necesitaremos una camita donde nuestro pequeñín pueda descansar. Una cajita del tamaño justo puede servirnos. Para mantener el calor podemos optar por usar una bolsa de agua caliente que envolveremos adecuadamente con toallas, mantas, jerséis… cualquier material suave y que ayude a mantener la calidez del agua y así proporcionar el calor necesario. No olvidemos que el agua ha de mantenerse siempre tibia y que, por lo tanto, ha de cambiarse a menudo.

·         Alimentación.

Es importante conocer los siguientes datos:

Un gatito sano y bien alimentado ha de ganar aproximadamente entre 50 y 100 gr por semana.

Durante la primera semana de vida el gato necesita 13 ml de leche por cada 100 gramos de peso.

Durante la segunda semana de vida el gato necesita 17 ml de leche por cada 100 gramos de peso.

Durante la tercera semana de vida el gato necesita 20 ml de leche por cada 100 gramos de peso.

Durante la cuarta semana de vida el gato necesita 22 ml de leche por cada 100 gramos de peso. A partir de esta semana podemos comenzar con comida sólida alternándola con la leche.

La cantidad diaria de leche ha de dividirse entre el número de tomas que vayamos a realizar, con un mínimo de 4 al día. Los gatitos de menos de una semana o los que por problemas de salud lo requieran no deben estar más de 4 horas sin recibir alimento.

La regularidad en las tomas es muy importante, no debemos estar dando de comer a nuestro gato constantemente. Como mucho  insistiremos durante los 30 minutos anteriores y posteriores a la hora de su toma.

La leche ha de ser adecuada, nunca utilizar leche de consumo humano sin haberla adaptado antes a las necesidades del gato. En las tiendas especializadas venden ya leche preparada para cada especie animal.

Debemos calentar la leche a unos 38º e introducirla en un biberón especial para estos casos. Hemos de dar de comer al gatito con tranquilidad, intentando que el animal no trague aire al mamar, para ello es importante asegurarse de que el orificio de la tetina no es demasiado grande. Y, aunque este es un instinto muy humano, no debemos dar el biberón a nuestro gato de espaldas.

·         Cuidados.

Como a los bebés humanos, es importante darle un pequeño masaje en el lomito para estimar la expulsión del aire que  haya podido tragar.

Los cachorros en sus primeras semanas de vida necesitan ser estimulados para poder defecar y orinar, ellos aún no son capaces de hacerlo por sí mismos. Para ello tomaremos una gasa humedecida en agua tibia o suero fisiológico y frotaremos con cuidado la zona anal. A partir de la tercera semana de vida el cachorro comenzará a adquirir el reflejo por sí mismo y podremos dejar de hacerlo, aunque, eso sí, estaremos pendientes de que lo haga adecuadamente.

Los gatitos deben adquirir inmunidad poco a poco, en este momento de su vida hay un alto riesgo de contraer alguna infección.  Los cachorros con menos de tres semanas de vida no deben convivir con adultos. Todo el ajuar que usamos para sus cuidados ha de ser meticulosamente limpiado y desinfectado, y nosotros mismos hemos de tener cuidado con nuestra higiene antes de manipularlos.

Un gatito sano y feliz de pocas semana de vida solamente come y duerme, si llora y se muestra inquieto es señal de que algo no está marchando bien.  Ante cualquier duda o cambio la mejor opción es, como siempre, acudir a nuestro veterinario para que lo examine y nos aconseje correctamente.

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.