Los gatos y las plantas de interior.

En casa ¿Gatos o plantas? No es necesario tener que elegir. Podemos enseñar a nuestro compañero a respetar nuestra plantas, basta con reorientar algunos instintos naturales de nuestro minino al ver algo tan tentador como una planta natural. Qué hacer si:

• El gato orina en la tierra de las plantas:

Ante todo tenemos que recordar que esto no es un síntoma de falta de higiene ni una protesta por parte de nuestro gato. Al fin y al cabo se trata de tierra. Muchos gatos, sobre todo los que tienen acceso al exterior pueden realizar sus necesidades en los rincones floridos de nuestro jardín sin ningún problema y no ven ninguna diferencia entre la maceta del salón y el arriate de petunias de la esquina. Lo que tenemos que hacer es intentar enseñar a nuestro gato que hay que distinguir entre dentro y fuera.
¿Cómo lo hacemos?:
Si el gato ha realizado ya sus necesidades en la maceta deberemos cambiar por completo la tierra de esta maceta con el objetivo de hacer desaparecer completamente el atrayente olor a orina que ya posee. Una vez cambiada es preciso cubrir toda la superficie con cantos rodados que tengan el tamaño y peso suficiente como para que nuestro gato no los retire con facilidad. En el mercado hay verdaderas maravillas que, además de proteger, nos van a servir de decoración. Si es necesario durante unas semanas podemos recurrir a perfumar con olores no agradables para nuestro gato los cantos de la maceta. Ya conocemos todos la aversión de los mininos hacia el aroma de limón, la cebolla y el ajo también pueden ayudarnos. Es importante recordar que el gato tiene un finísimo sentido del olfato y que se trata de acabar con el interés del gato hacia la maceta no de perfumar todo el salón, no es conveniente abusar de los aromas, con un tenue toque, aunque nosotros no lo percibamos será suficiente.
También podemos colocar una capa de plástico o de papel de aluminio sobre la superficie de la tierra. Pero aunque el gato no podrá acceder a ella no dejará transpirar las raíces de la planta y esta puede verse perjudicada.

• El gato arranca las plantas:

Algunos gatos se aburren en casa cuando están solos y no encuentran mejor pasatiempo que escarbar en la tierra y arrancar de un tirón nuestra maceta cuidada con esmero, y cuando llegamos a casa aquello es una verdadera matanza. En este caso en concreto no se trata de hacer sus necesidades en la tierra, es simplemente una forma de pasar el rato. La planta es también un ser vivo a nuestro cuidado y tenemos que intentar protegerla de las ansias de diversión de nuestro gato.
¿Cómo lo hacemos?:
Como siempre un castigo en un gato no es nada efectivo, y mucho menos si no hemos sido capaces de pillarle “in fraganti”. Lo mejor es conseguir que no se entretenga con la planta. Podemos proteger la maceta igual que lo hemos hecho en el punto anterior, a ello sumaremos actividad complementaria para que nuestro compañero esté suficientemente entretenido con cosas menos destructivas en nuestra ausencia.

• El gato mordisquea las plantas:

Los gatos, aunque no son vegetarianos utilizan las hierbas y las plantas para facilitar su tránsito digestivo. Si no facilitamos al gato la forma de conseguirlo o no tiene acceso al exterior, buscará por su cuenta su dosis verde en el salón. Si vemos que nuestro gato destruye más plantas de lo que consideramos conveniente sería importante una visita al veterinario que nos asegurara que su estado de salud es el adecuado y que los mordiscos a las plantas son solo una diversión más de nuestro minino. Además hay que tener muy en cuenta que muchas de las plantas que podemos introducir en casa pueden resultar perjudiciales para su salud, por lo que lo mejor es evitar estos juegos que pueden poner en peligro su vida.
¿Cómo lo hacemos?
Ante todo tenemos que proporcionar una alternativa segura y eficaz a las macetas. La hierba gatera puede ser una buena alternativa, y seguro que a nuestro gato le va a gustar mucho más. Es importante situar la planta destinada a su consumo lejos de las demás y estimular a nuestro gato con caricias y recompensas a que se acerque a ella y se “sirva” a su antojo.
Por otro lado tenemos que quitar de la cabeza de nuestro gato el mordisquear las plantas prohibidas por el motivo que sea. De nuevo acudiremos al sentido del olfato del gato. Podemos echar unas gotitas de zumo de limón en un recipiente y vaporizar con ella toda la planta. No será perjudicial para ella y alejará al animal.

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.