Cuando el gato no usa el arenero

De todos los desencuentros entre humano y gato, la discrepancia a la hora de hacer sus deposiciones es uno de los más frecuentes. Por norma general los gatos son animales muy cuidadosos con su limpieza, por lo que cuando nos encontremos de forma habitual con los excrementos de nuestro amigo felino por lugares poco apropiados hemos de ser conscientes de que hay algo que no está marchando bien y todos nuestros sistemas de alarma han de ponerse en marcha.

Nuestra primera acción, siempre, sea cual sea el cambio de actitud de nuestro gato, ha de ser el asegurarnos que se encuentra bien físicamente. Una visita al veterinario con una revisión general atendiendo al problema en concreto que nos lleva allí, nos ayudará a atajar un problema de forma temprana, si lo hay, o a descartar las enfermedades causantes de su cambio.

Lo siguiente que tenemos que hacer es saber reconocer cuando nos encontramos ante un problema  de eliminación inadecuada y cuando es una forma de marcaje. No olvidemos que una de las formas de comunicación más importante del gato es a través de los olores.

El marcaje suele producirse en animales no esterilizados, sean machos o hembras, indistintamente, por lo tanto es un tema exclusivamente de animales adultos. Por norma general se realiza solamente con orina, que suele encontrarse en superficies verticales como puertas, ventanas, objetos desconocidos o zonas de paso. Su objetivo no es otro que el decir a todo el que quiera “escuchar” que ese es su territorio y que allí manda él/ella.

La eliminación inadecuada se puede producir a cualquier edad y en ambos sexos, y la podemos encontrar en cualquier lugar de la casa tanto con heces como en pequeños charquitos de orina.

Una vez que ya sabemos que nuestro gato no está realizando sus deposiciones correctamente y que no se trata de un problema físico ni de una forma de comunicación,  lo fundamental es conocer la causa que lo está motivando para poder solucionarlo cuanto antes.

Podemos dividir los motivos en tres grandes grupos: Físicos, emocionales y ambientales.

 

Problemas físicos:

La edad del gato: Si nuestro compañero lleva con nosotros muchos años puede que, aunque no nos hayamos dado apenas cuenta, su cuerpo esté acusando el paso del tiempo. Los problemas óseos dificultan el movimiento y la entrada o salida del arenero puede resultar dolorosa para ellos. Si además convive con otros gatos más jóvenes es posible que ya no se sienta tan confiado como antes frente a ellos y evite por todos los medios coincidir con los demás en el arenero. En este caso lo mejor es que pueda disponer de un arenero para el solo en un lugar tranquilo donde nadie le moleste y pueda realizar sus deposiciones con tranquilidad.

Enfermedades: Nos referimos a enfermedades del aparato urinario y digestivo. Una cistitis, una diarrea o un estreñimiento pueden hacer que nuestro gato intente aliviar su malestar  sin tener en cuenta el lugar. Ya hemos dicho que descartar esta causa ha de ser prioritario.

 

Problemas emocionales:

El estrés, la ansiedad, el miedo, los cambios del entorno… todo ello puede alterar el estado emocional del minino. Las eliminaciones inadecuadas no son más que una forma de decirnos que no se encuentran bien y de que hay algo en su territorio que no es de su agrado.  Para poder solucionar el problema es necesario buscar cual es el motivo de su desazón para eliminarlo en la medida de lo posible y volver a la normalidad cuanto antes.  Hemos de hacer un exhaustivo repaso de todo  lo que ha sucedido en el entorno del gato. Por pequeño que sea, cualquier mínimo cambio que a nosotros nos pueda haber pasado inadvertido ha podido desencadenar  el problema.

Otra de las causas de eliminación inadecuada que podemos incluir en este apartado es el de los cachorros demasiado jóvenes que no han tenido el apoyo de su madre o que no tienen un adulto de referencia. Muchas veces los pequeñines son incapaces de encontrar por si solos el lugar de evacuación que les hemos preparado, perdiéndose en un territorio demasiado grande para ellos y haciéndolo finalmente en cualquier lugar de su elección. En estos casos lo mejor es adaptar el territorio del gatito a su tamaño. Reducir el espacio útil del gatito e introducir todo su ajuar en él es, normalmente, la mejor solución y un alivio para el pequeño que andaba perdido y solo en un territorio desde su punto de vista inabarcable.

 

Problemas ambientales:

Como norma general son la causa más común, pero también la más laboriosa de encontrar. Para ello hemos de buscar el problema partiendo siempre desde el cajón de arena hacia fuera. Entre los motivos más frecuentes podemos encontrar:

La elección en la ubicación: Hemos de tener cuidado a la hora de elegir donde colocamos la caja de arena. Ha de estar en un lugar suficientemente tranquilo,  sin ruidos bruscos y evitando las zonas de paso y lejos de animales de otras especies como los perros.  Y por supuesto siempre lejos de la zona de alimentación, de descanso y de esparcimiento.

Problemas con el arenero: En el mercado hay muchos tipos y diseños de cajones de arena. Al adquirirlos los elegimos desde  nuestro punto de vista y puede que  nuestro gato no esté de acuerdo con nosotros. Hay gatos que necesitan que esté cubierto para conseguir la intimidad necesaria, otros son incapaces de entrar en uno así y prefieren las descubiertas. Hemos de descubrir cuál es el que más le gusta a nuestro minino, no a nosotros.

El tamaño sí que importa en este tema. El cajón ha de ser proporcional al tamaño del gato, ya que puede que nuestro compañero si entre en él, pero a la hora de realizan sus necesidades estas queden depositadas en el borde e incluso en el exterior del mismo por falta de espacio.

El tipo de arena: Cada vez hay más tipos de sustratos para gatos y no todos tienen que ser de su elección.  Por norma general los gatos prefieren una arena sin olor y cuanto más fina mejor. Aunque, por supuesto, cada gato es un mundo, lo mejor es asegurarse de que la que estamos utilizando sea de su agrado para evitar rechazos. Y una vez encontrada la de su gusto hemos de intentar evitar cambios bruscos.

Limpieza del cajón: A los gatos no les gusta nada entrar en un arenero sucio, ya que  al gato le desagrada tremendamente el olor de su propia orina. La limpieza ha de ser esmerada y continua. Las heces y los restos de orina han de retirarse diariamente y la sustitución de la arena ha de realizarse cada dos días aproximadamente. Periódicamente procederemos a la limpieza completa del cajón con detergentes y desinfectantes con aroma suave que no desagraden al extremadamente sensible sistema olfativo del gato. En el mercado existen productos específicos para tal fin que podemos usar.

Numero inadecuado de areneros: Si tenemos más de un gato debemos adecuar el número de cajones a los habitantes del hogar. Lo ideal es poder contar con un cajón para cada gato, ya que, como hemos visto, puede haber diferentes preferencias y lo que a un ejemplar le sea agradable a otro le produzca el rechazo que le haga elegir hacerlo fuera. De esta forma cada gato tendrá su arenero ideal. No temáis, ellos serán capaces de encontrarlo entre los demás sin problemas.

Una mala experiencia: Si el gato en algún momento ha tenido un susto que él en su cabeza ha asociado al cajón puede que cada vez que lo vea le recuerde esa experiencia  e intente evitar el uso del mismo. Un ruido brusco cuando estaba dentro, un ataque de un compañero, un pequeño accidente al entrar o salir…. Cualquier cosa puede ser la causa. Por eso es muy importante que no riñamos a nuestro gato cuando realice sus deposiciones junto cajón, ya que posiblemente estemos reforzando el alejamiento del mismo en vez de lo que queremos conseguir, que es que lo use.

Como podemos ver son muchos los factores que hemos de tener en cuenta en el problema de la eliminación inadecuada. Para solucionarlo hemos de ser siempre pacientes y cariñosos. No debemos reñir al animal, y mucho menos castigarle por ello. Recordad que lo que hace tiene una causa que hay que buscar y encontrar. Como siempre, lo mejor es trabajar en positivo, premiándole cada vez que lo haga bien de la forma que más le guste, juegos, chuches, caricias… para que el gato sea capaz de darse cuenta de que hacer las cosas en el cajón es la forma correcta de hacerlo y quiera hacerlo.

 

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.