El juego en el gato


El juego es una actividad muy importante en la vida de un gato. La curiosidad y, por lo tanto,  el juego no son más que una forma de aprender. Mediante éste el gato mantiene un diálogo con su entorno, experimenta y prueba nuevos movimientos, posturas, saltos… a la vez que también conoce nuevos materiales, sabores, texturas…Tenemos que darnos cuenta de que en nuestra pequeña vivienda hemos introducido a un animal de mucha energía y de poderosos instintos predadores que han de ser correctamente estimulados. El instinto de la caza en un felino es inherente a él. Por lo tanto, los gatos, independientemente de su edad, necesitan jugar. La actividad que desarrollan con el juego les ayuda a descargar energías acumuladas y a reducir el riesgo de estrés del gato.

El ejercicio que nuestro amigo realiza durante el juego favorece el sistema muscular, refuerza las articulaciones, estimula el sistema circulatorio y agudiza los sentidos, entre otras cosas. Precisamente es este sentido práctico del juego el que explica que nuestro compañero sufra “modas” en sus elecciones. Cuando la actividad lúdica que viene desarrollando ha cumplido su objetivo y ha enseñado a nuestro gato todo lo que podría aprender con ella, pasará a ser innecesaria y poco interesante para él, por lo que buscará otros retos que superar olvidando y abandonando el que tanto le gustó hasta ahora.

Las reglas del juego

·                  La regularidad es muy importante. Cada gato es un mundo y tiene su propio ritmo, por lo que la elección del momento para jugar con nuestro gato ha de depender de ello. El carácter, la actividad, la edad, el temperamento, el estado de salud… todo ello ha de tenerse en cuenta a la hora de elegir el tiempo y el momento en el que jugaremos con nuestro gato. Lo mejor es decidir  qué horario es el más conveniente para ambos y mantener la rutina del juego siempre a la hora elegida. Es importante recordar que al gato no le gusta que le obliguen a nada, por ello deberemos dejarle la prerrogativa de decidir cuando acaba un juego y comienza otro.

·                    La elección de los juguetes es algo que no debemos menospreciar. Hoy en día podemos encontrar numerosos juguetes especialmente pensados para nuestro gato.  Los colores, las formas, los olores o sonidos los hacen tremendamente atractivos, pero hemos de recordar que están destinados a nuestro compañero y que ha de ser él el que dé el visto bueno al juguete. El objeto más caro y estrafalario de la tienda, ese que hemos adquirido con tanta ilusión, puede no ser del agrado de nuestro amigo. Para saber qué juguete es una buena elección hemos de tener en cuenta que este ha de asemejarse lo más posible a una presa. Además, si poseemos más de un ejemplar podremos observar que lo que le fascina a uno al otro no la causa la más mínima curiosidad, lo que nos despista aún más a la hora de elegir el juguete más apropiado.

·                    El gato ha de disfrutar de alguna victoria en el juego. Los felinos son animales cazadores que adoran el acecho y  la acción de la persecución de una presa viva. Un juguete que no se mueve será una presa muerta y no tendrá nada que le atraiga y le estimule. Si, por el contrario, le ofrecemos retos inalcanzables, a los que nunca pueda superar, es fácil que se frustre y abandone todo propósito. 

·                    Cuando la sesión de juegos haya terminado es importante recoger los juguetes para mantener el aspecto sorpresa intacto. Cada 14 o 15 días debemos renovar su arsenal, guardando y sustituyendo algunos de ellos, de esta forma siempre habrá alguno nuevo a su alcance. Pasados unos días volveremos a enseñarle el juguete guardado y éste volverá a demostrar el interés del primer día.

·                    Seguridad ante todo. Es importante asegurarse de que los objetos elegidos para su diversión no se convierten en trampas mortales. Los juguetes más seguros son aquellos que no poseen pequeñas piezas que puedan desprenderse con facilidad, sin elementos punzantes o cortantes, carentes de cintas o lazos y, por supuesto, realizados con materiales no tóxicos para ellos. No debemos olvidar que a los ojos de nuestro minino cualquier cosa que esté a su alcance puede convertirse en un juguete, por lo que deberemos ser cautelosos con los elementos personales a los que puedan acceder.

·                    Los humanos son compañeros de juego, no son los juguetes. Es tentador, estar delante de un gatito y agitar nuestros dedos ante sus ojos es algo es algo innato a casi todo el mundo. Sin embargo este tipo de juegos puede generar problemas en el futuro. Desde el primer momento es importante dejar claro que las manos y los pies de su humano no forman parte de la diversión.

Si sabemos lo que le gusta a nuestro gato y como debemos ofrecerle su momento feliz estaremos seguros de que nuestro compañero desarrollará su instinto felino con total normalidad.  Teniendo en cuenta que un gato dedica dos tercios de su día  a dormir, asearse y observar su entorno, y que el resto del tiempo es dedicado a gastar las energías acumuladas, a aprender, y a ejercitarse, no podemos olvidar que nuestro gato ha de poder desarrollar sus actividades más enérgicas sin problema, ya que de lo contrario nos encontraremos con un animal aburrido que dé riendas a su energía con actividades agresivas, destructivas y poco agradables para el humano. Ofrezcamos a nuestro compañero un entorno atractivo, dejemos que desarrolle su imaginación y su curiosidad, que aprenda y se divierta, y a cambio él nos regalará momentos inolvidables, disfrutando a nuestro lado, como lo que somos compañeros inseparables.

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.