Estrés felino: Qué es y por qué se produce.

El estrés es uno de los grandes males de nuestra era, y los animales no son ajenos a él. Es uno de los problemas más frecuentes e importantes que podemos ver en nuestros animales felinos. Frecuente, porque el gato es un animal tremendamente emocional que vive de forma especial los cambios de su entorno y reacciona activamente ante ellos. Importante, porque la mayoría de las veces los humanos que convivimos con ellos no somos capaces de darnos cuenta de la situación hasta que sus manifestaciones se convierten en un problema para nosotros, y hasta que llega ese momento nuestro gato lleva mucho tiempo sufriendo los estragos del estrés. Un equipo de veterinarios de la Universidad Estatal de Ohio realizó un estudio sobre como actúa el estrés en los gatos, en un reconocimiento de este mal como causa de muchos de los problemas de salud y de comportamiento de nuestro compañeros felinos. Podemos verlo publicado en la revista científica especializada Journal of the American Veterinary Medical Association. Conocer qué es, como reconocerlo, prevenirlo y, llegado el momento, tratarlo va a mejorar la calidad de vida de nuestros compañeros.

¿Qué es el estrés?

Definición de estrés:

“El estrés (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.” (WIKIPEDIA)

Estrés. Med. Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.” (RAE)

Por lo tanto, el estrés es la conducta de nuestros gatos frente a una situación estresante para ellos. La respuesta del organismo ante un estímulo ambiental desconocido. Su objetivo es adaptar el organismo ante esta nueva situación. En esta respuesta se reconocen tres fases diferentes:

Alarma: el animal percibe un elemento alarmante que puede ser estresante para él y pone en marcha sus recursos, tanto orgánicos, como conductivos. Ataca, se esconde…

Adaptación: El organismo de nuestro gato, una vez preparado, se adapta a la nueva situación y reacciona de diferentes maneras para poder solucionar el desafío que se le ha presentado.

Agotamiento: El organismo no es capaz de adaptarse con normalidad. Si el elemento estresante que está ocasionando esta situación persiste demasiado tiempo, la respuesta de urgencia del organismo puede debilitarlo considerablemente.

Para entender esto mejor, pongámonos en el lugar de nuestro gato y pensemos una situación que nos sea conocida por nosotros: En nuestro trabajo o estudios nos han encargado la realización de una tarea para la que nos han concedido un plazo razonable. Estamos tranquilos, hemos planificado las tareas a llevar a cabo y el tiempo estimado para cada una. Pero poco a poco se nos ha ido complicando y cuando se acaba ese plazo vemos que apenas nos quedan días para finalizar correctamente nuestra labor, el calendario se nos ha echado encima y tenemos días para hacer el trabajo de semanas, nos encontramos en la fase de alarma. No tenemos apenas tiempo y mucho trabajo por delante, entonces nuestro organismo responde para poder enfrentarnos a este momento y realizar una ingente cantidad de trabajo en un periodo de tiempo insignificante, estamos en la fase de adaptación. Una vez finalizada la prueba, entregado el trabajo y superada la crisis nuestro organismo vuelve a la normalidad.

La respuesta del organismo nos ha ayudado a reaccionar debidamente ante una situación. En este caso hablamos de un estrés beneficioso que nos permite superar obstáculos en la vida. Este estrés, no perjudicial, bien manejado y con un objetivo claro se denomina euestres. Se trata del nivel básico de estrés que utilizamos todos los animales y que nos facilita la adaptación al medio donde nos encontramos. Es ese momento en el que presentamos el trabajo y obtenemos un buen resultado, incluso mejor del que esperábamos

Entonces, ¿Cuándo se convierte en perjudicial?. Pues cuando llegamos a la tercera de las fases que hemos visto anteriormente, la de Agotamiento. Cuando el organismo está obligado a responder de forma constante y prolongada a una situación ambiental de emergencia a la que no somos capaces de adaptarnos. En ese momento el estrés contribuye a deshacer el equilibrio del animal y altera sus respuestas naturales, conduciendo a nuestro gato a una debilidad tal que le afecte tanto de forma física como emocional. Es en ese momento cuando el euestrés (estrés beneficioso) se convierte en distrés (estrés perjudicial).

A la larga el estrés ha demostrado que incrementa el riesgo de padecer enfermedades. Los animales y las personas que sufren de estrés crónico pueden sufrir una bajada de defensas mientras el cuerpo lucha para adaptarse a la amenaza constante a que está siendo sometido. La fatiga física y mental, la debilidad y esta bajada de defensas son consecuencia de la incapacidad del organismo de solucionar el problema emocional con el que se encuentra.

Cada vez son más frecuentes los estudios que relacionan el estrés con numerosas enfermedades “oportunistas”, que aprovechan que el organismo de nuestro gato está ocupado en responder a una demanda de urgencia para hacer mella en él. Se ha demostrado, también, que el estrés juega un importante papel en el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones, es decir, no solo la salud física de nuestro gato se ve seriamente comprometida, un largo proceso de estrés puede llegar a influir de forma vital en el futuro de nuestro compañero si este se produce en una etapa de formación de su personalidad.

¿Qué produce estrés en el gato?

Un gato que vive feliz en un entorno estable, donde todo está en su lugar apropiado, sin novedades reseñables en su rutina, estará tranquilo, feliz, sin problemas de comportamiento y sin síntomas de estrés. Pero si comenzamos a realizar cambios en su entorno, a introducir personas o animales nuevos, etc… y sobre todo, si lo realizamos de forma brusca, inadecuada y sin tener a nuestro gato en cuenta, estamos jugando con fuego y tenemos muchas posibilidades de que nuestro gato, en breve, comience a manifestar síntomas de estrés. Todo gato necesita controlar su entorno para sentirse seguro.

Situaciones que producen estrés en los gatos:

 

Mala relación con los habitantes de la casa: Uno de los motivos más frecuentes de estrés felino es el verse constantemente acosado por otro habitante de la casa, independientemente de la especie de la que se trate (otro gato, perros, niños…). Esta situación les obliga a mantenerse en un constante estado de alerta. Sobre todo gatos tímidos, poco tolerantes a la manipulación o asustadizos, cuando han de convivir con elementos enervantes para ellos terminan desarrollando somatizaciones de estrés. Es algo que vemos con frecuencia cuando un gato ha de recibir en su territorio a otro gato que acaba de incorporarse a la familia.

Cambios en el entorno del gato: El gato es un animal  territorial y muy rutinario. En estado silvestre dedica una buena parte de su tiempo a marcar con sus feromonas su territorio y a asegurarse de que todo está en orden. Para él el control del tiempo y del espacio es vital. La desaparición de su dueño, un viaje demasiado largo, una mudanza, la soledad, la introducción de algo nuevo, que no posee su olor, que genera ruidos nuevos, olores extraños... todo ello va a generar un estado de alerta que si no se controla degenerará en un estrés permanente y perjudicial.

Traumas y abandono: Los gatos que han sido abandonados después de vivir en la calidez de un hogar, los que han sido maltratados físicamente en el pasado… son animales que sienten la necesidad de permanecer en contante estado de alerta. Han aprendido de sus experiencias y estas le han enseñado que la vida es impredecible y que han de estar pendientes de los cambios que puedan producirse para poder sobrevivir. En muchas ocasiones, a pesar de haber abandonado esta situación y de haber encontrado un hogar tranquilo pueden llegar a somatizar el estrés a posteriori, y en vez disfrutar de su nueva oportunidad, siguen demostrando síntomas de estrés “postraumático”. Algo que resulta difícil de comprender al humano que convive con él, ya que no entiende como su gato, que ahora goza de una buena vida, no sea “capaz de apreciarlo”. En esta situación debemos sumar la ansiedad del humano que ve que por mucho que mima a su gato no consigue que se adapte.

Hacinamiento: Frecuente en lugares donde conviven muchos animales, como son las protectoras. Normalmente las colonias de gatos se mantienen en un perfecto equilibrio propio. Cuando este equilibrio se rompe aparecen las agresiones territoriales, los acosos, los marcajes inadecuados… Es decir, el estrés se instala en la colonia y amenaza a cada ejemplar que habita en ella.

Escasa sociabilización: Nos estamos refiriendo a animales con una sociabilización mala o escasa, que se ven obligados contra su voluntad a vivir en entornos no deseados por ellos. En estos casos tenemos que plantearnos la cuestión de cuál es la mejor solución al problema. Encerrar a un gato asilvestrado no es una buena idea.

Aburrimiento: El gato lleva muy poco tiempo conviviendo dentro de nuestros hogares. En estado silvestre su entorno le ofrece muchas posibilidades estimulantes. En muchas de las casas con gato existe una falta de motivación “preocupante” que hace que el animal se aburra y desarrolle un estado de ansiedad que acabe en estrés. De hecho el enriquecimiento ambiental es una constante en casi todos los  tratamientos por ansiedad, hiperactividad y estrés.

 

Fuentes:

Gatos  felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Ateles Editores.

Gatos sanos y en forma. Editorial NGV.

Observe a su gato. Desmond Morris

Gatos. Gino Pugnetti.

Todo sobre la psicología del gato. Joël Dehasse. Editorial Servet

Gatos y estrés. GEMFE.  Feline Advisory Bureau.

Reconocimiento del estrés en gatos. Etología veterinaria.

El estrés en los gatos.  Mundogat.net

El gato en estrés. Glorimar Aníbarro, Guía de About.com

 

 

 

 

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.