El gato. Del tejado al salón: La personalidad del gato

El gato es uno de los animales de compañía más común en todo el mundo, lo que entra en una contradicción con la naturaleza poco doméstica de su personalidad. Se trata de una rareza entre los animales domésticos, ya que el resto de los compañeros que hemos elegido para convivir (perros, caballos, vacas...) son animales sociales en estado salvaje, algo completamente contrario a lo que es un gato, que gusta de la vida en solitario.

El gato es un animal independiente, curioso, activo y dormilón al mismo tiempo, y muy exigente con sus costumbres. Posee una gran destreza física y una gran flexibilidad corporal que exige un excelente mantenimiento. Requiere de su propio espacio, que ha de ser respetado para conseguir una adecuada convivencia.

Los gatos son animales que controlan las emociones mucho mejor que los humanos. Autosuficientes, controlados, independientes, fuertes, silenciosos,de gran fortaleza si se encuentran equilibrados, pero frágiles cuando pierden esa estabilidad.

Se trata de uno de los animales domesticados que menos se alejan de sus familiares silvestres. Cualquiera puede ver las diferencias entre un lobo y nuestro perro, pero es difícil diferenciar el comportamiento de un gato doméstico al de uno salvaje.

Los gatos se encuentran aún en pleno proceso evolutivo de domesticación. Aunque hace mucho tiempo que comparte su suerte con los primeros agricultores del planeta, no habían pasado de ser cazadores solitarios que compartían territorio con los humanos por conveniencia mutua. Sin embargo, en los últimos años, se han vuelto tan populares que ya habitan en multitud de hogares. Ello se debe, en parte, a nuestro ritmo de vida. Cada vez tenemos menos tiempo libre y tenemos la sensación que la tenencia de un felino en casa no nos va a robar demasiado de él. Al ser de pequeño tamaño, no necesitar largos paseos, ni jornadas al aire libre, ni cuidados demasiado complejos se ha convertido en el animal de elección de los habitantes urbanos de pequeños apartamentos.

¿Por qué quiere vivir el gato con los humanos?

La tolerancia del gato a los humanos se debe a dos factores principalmente: 

El primero es una selección genética desde los albores de la relación felino/humana. A través de los años, el hombre ha potenciado los rasgos que se adaptan mejor a nuestras preferencias o forma de vida, en detrimento de los que nos resultan menos fáciles de controlar.

Y en segundo lugar, desde el punto de vista felino, el ser el humano es una fuente de alimento estable, de cuidado y de protección. Sin embargo, incluso dentro de un hogar, el gato doméstico sigue conservando el espíritu independiente y solitario tan propio de él.

Los problemas de los gatos

Muchos de los  problemas que los humanos tenemos con nuestros gatos no son más que la consecuencia de obligarles a vivir en condiciones artificiales y, en demasiadas ocasiones, estresantes para ellos. Normalmente los gatos son animales lo suficientemente adaptables a una amplia gama de entornos, y lo que entendemos con problemas de conducta no son más que comportamientos netamente felinos que no se adaptan a nuestra forma de entender la vida.

En opinión de Stephen Budiansky, enfrentarse a los problemas felinos está más relacionado con lo que él denomina “psicología ecológica” que con el adiestramiento o la terapia tal y como la entendemos. Si tenemos en cuenta que estos “trastornos” no son más que comportamientos naturales del gato, la solución no puede basarse en “curar” un problema que no existe como tal, sino en redirigir y canalizar los instintos molestos hacia algo más tolerable a los ojos humanos.

¿Se puede educar a un gato?

Ante lo anteriormente dicho surge inevitablemente esta pregunta, cuya respuesta es SI, pero no es así de sencilla. Los gatos presentan una cierta resistencia al adiestramiento directo que todos conocemos gracias a nuestros amigos caninos, por lo que para conseguirlo debemos saber muy bien cómo es el ser con el que estamos tratando. Todo humano que desee convivir pacíficamente con un gato ha de tener en cuenta unas mínimas pautas.

Un gato solo se adaptará a nuestras normas si nosotros estamos dispuestos a aceptar sus costumbres. Para ello debemos entenderlos y poder expresarnos en su idioma. Es importante comprometernos. Hace falta armarse de paciencia y ser muy consecuente.
Un gato solo hace aquello que le proporciona un beneficio y solamente deja de hacer lo que no solo no le reporta ningún bien sino que, posiblemente le perjudique. Por lo tanto, se trata de “engañar” al gato y convencerle con métodos positivos de que el resultado deseado por el humano es lo que el gato buscaba desde el primer momento.

La mejor manera de educar a un gato es ofreciendo alternativas a lo que no queremos que haga, no prohibiendo y, mucho menos, castigando o gritando, no sirve de nada.
El gato aprende de la experiencia. Si el gato consigue algo de determinada forma repetirá su actitud cada vez que quiera conseguirlo. Si, por el contrario, la experiencia es negativa intentará por todos los medios no volver a repetir la acción para no tener que soportar la reacción

Debemos escuchar y dialogar con nuestro gato, entender cada una de sus acciones y ser capaces de encontrar el punto exacto que nos asegure el  bienestar físico y emocional de las dos especies en convivencia. Y ese es el gran reto del humano, el gato nos ayudará, pero será el humano quien deberá esforzarse por saber disfrutar de un ser que salió del bosque para instalarse en nuestras vidas. Que bajó del tejado y se instaló en nuestro salón.


 

 

 

 

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.