El gato. Del tejado al salón: Mi territorio, mi refugio

El gato, a diferencia del perro, es un animal territorial, es decir, que mantendrá una íntima relación con el lugar en el que habita.

Entendemos como territorio felino a un conjunto de campos territoriales dividido en diversas superficies perfectamente identificadas que se destinan a las diferentes actividades del gato,  siempre bien definido y celosamente defendido.

El territorio de un macho será bastante más grande que el de una hembra y, normalmente, nunca se solapará con el de otro macho aunque sí puede compartir algún rincón con territorios de hembras. Ello servirá para que cuando llegue el momento se pueda producir la reproducción dentro de los límites territoriales de cada uno.

 
División del territorio felino por actividad:
  • Campo de actividad:

Es la zona donde el gato va a desarrollar toda acción que requiera actividad. Entre ellas encontramos la caza, la alimentación, el juego e, incluso, la zona de eliminación o evacuación.

Dentro de esta zona el gato repartirá el terreno dependiéndolo que quiera hacer en él, por ejemplo, nunca hará coincidir cerca la zona de alimentación con la de evacuación, y la zona de caza estará directamente relacionada con la disponibilidad de piezas a abatir

  • Campo de aislamiento:

El gato utiliza este campo para retirarse, descansar y evitar el contacto. En esta zona se desarrollarán también actividades como el acicalamiento o la lactancia en hembras. En el caso del gato podemos encontrar de dos a tres zonas de aislamiento como máximo. En ocasiones estos campos se sitúan en alto para aumentar la sensación de seguridad del gato. También están incluidos en este campo los lugares donde el animal se recluye buscando protección ante una situación estresante.

  • Campo de agresión:

No se trata de un campo propiamente dicho, como tal, sino de un espacio de dimensión variable cuyo centro es el propio gato. Este es el único campo en el que no se desarrolla una actividad propiamente dicha dentro de él.

Suelen ser zonas de coincidencia con territorios de otros ejemplares, en el que cualquier encuentro o intrusión puede acabar en agresión.

Lo normal es que los machos no solapen su territorio, pero esto no siempre es posible, por lo que esta zona es a veces inevitable.

  • Los pasillos:

Se trata de los caminos que unen los campos anteriores. Estos son creados por el animal desde su infancia y no serán modificados a no ser que se vea obligado a ello.

¿Cómo se establecen los límites de un territorio?

Una de las formas más habituales para establecer los límites de los campo territoriales es la fuente principal de alimentación. Como es de suponer, la vida del gato girará en torno a la zona donde abunde la comida.

Para delimitar el territorio el gato utilizará diferentes formas de marcaje. Las marcas del gato en el territorio cumplen tres funciones principales:

Marca propiamente territorial: Informan de la presencia de un ejemplar en la zona. Se materializan de forma visual, rasguños, o de forma olfativa, marcaje urinario. Las feromonas cobran en el marcaje territorial y espacial una importancia clave ya que servirán de ubicación espacial, delimitando las zonas de paso y los campos territoriales.

Marca   de alarma: Se emiten cuando un animal vive un momento de estrés. Con esta marca se informa a los demás gatos de que en ese lugar existe un animal en un estado anímico de tensión y, además, que puede haber riesgo de que el peligro persista en la zona, lo que llevará al animal a evitar esa zona.

Marcas de identificación: Se emiten sobre objetos o personas. El objeto o persona marcada termina siendo incluida dentro de lo conocido por el gato. Tienen un efecto tranquilizante ya que gracias a estas el gato reconocerá objetos y personas lo que le dará seguridad. Cuando interprete que el marcaje es poco intenso procederá a renovarlo.

Con todas estas marcas el gato crea una especie de plano con la información necesaria para recorrer sin peligro su territorio, para no perderse en él y para sentirse en casa.

 

Roger Tabor, especialista en gatos, ha hecho numerosos estudios sobre las zonas de distribución de los felinos, tanto salvajes como domésticos. En la foto se marcan los territorios de gatos machos y hembras en una urbanización inglesa. Las casas con C son aquellas que poseen gatos domésticos en su interior. Se puede comprobar la notable diferencia de tamaño entre el territorio de los machos, marcado en blanco, y el de las hembras, con diferentes colores. También podemos ver como los territorios de los machos se solapan en algunas pequeñas zonas, lo que podría crear conflicto si llegasen a encontrarse en la búsqueda de hembras en celo.

Bibliografía:

Todo sobre la psicología del gato. Joël Dehasse. Editorial Servet

Gatos felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Editorial Ateles.

La naturaleza de los gatos. Stephen Budiansky. Editorial Paidós.

El encantador de gatos. Carlos Rodriguez. Editorial Aguilar.

Etología clínica en perros y gatos. Moisés Heiblu, Frid. División Educación Continua.

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.