El gato. Del tejado al salón: Problemas derivados de una mala organización territorial.

Desde el punto de vista felino, lo importante en un territorio no son las dimensiones del mismo, sino su organización y la variedad de estímulos que pueda encontrar en él. Si el territorio no está bien organizado o no ofrece variedad y el gato es capaz de visualizarlo y explorarlo todo fácilmente, hasta la casa más grande se volverá aburrida para él.

El gato es un animal de costumbres, adora su rutina, si algo en su territorio es desplazado o no se encuentra en el lugar adecuado desde su punto de vista protestara de manera elocuente, lo que muchas veces se interpretará como un problema de comportamiento que derivará en desencuentros en la convivencia entre humanos y felinos. Nuestro deber como propietarios de gatos es conseguir el bienestar psicológico del gato, encontrando un equilibrio entre el entorno en el que se encuentra y su naturaleza.

Si, por algún motivo el gato no es capaz de adaptarse al territorio el gato desarrollará conductas anormales e inconvenientes dependiendo del origen del problema. Las conductas inadecuadas que suele presentar un gato cuando tiene problemas de adaptación a su territorio son:

  • Eliminación inadecuada:

Una vez que nos hemos asegurado de que estamos ante un problema de comportamiento hemos de determinar cuál es la causa que lo motiva para tratar de solucionarlo. Como norma general hemos de comenzar a buscar el motivo centrándonos en su zona de eliminación.

Problemas con la bandeja. Generalmente el gato suele preferir bandejas abiertas. Estas han de estar en buen estado y en zonas no inestables.

Problemas con la arena. Los gatos son tremendamente especiales con la elección de la arena. Lo mejor es que una vez que hayamos encontrado la que más le guste no corramos el riesgo de seguir probando otras cosas.

Problemas con la localización de la bandeja. Esta debe estar en un lugar de fácil acceso, poco transitada y lejos de la zona de alimentación y de descanso.

Una mala experiencia durante el momento de la eliminación puede hacer que nuestro gato decida no acudir a utilizar una bandeja que antes era totalmente de su agrado.

El estrés, la ansiedad, el miedo, los cambios de entorno bruscos. todo ello afectan emocionalmente a nuestro gato.

  • Hiperactividad:

Se trata de un trastorno caracterizado por nerviosismo, falta de control de los movimientos y que cursa con los siguientes síntomas:

El gato corre, salta, maúlla y se mueve en exceso.

Deambula constantemente por el territorio.

Explora los mismos objetos y lugares pero ninguno parece captar su atención. Se distraen con facilidad.

Sus periodos de vigilia son excesivamente largos,reduciendo considerablemente sus horas de sueño.

Cualquier estímulo le excita demasiado, teniendo una respuesta exagerada a ellos.

Falta de control en sus emociones, pasa del juego a la agresión con facilidad y los momentos lúdicos suelen acabar con arañazos y mordiscos al compañero de juegos, que huye ante el ataque.

Trepan sobre el mobiliario, las cortinas. Tienen conductas destructoras, ya que al no encontrar objetos destinados a su uso.

Juegos depredadores con los humanos. Simulación del juego de la caza con partes     del cuerpo de sus propietarios, tobillos y manos nunca están a salvo.

En este caso los humanossueleninterpretar lo que no es más que unsíntoma con una manifestación de agresividad, poniendo en serio peligro la convivencia entre ambos.

Aparición de estereotipias, debido a la aparición del aburrimiento, como el autolamido excesivo o la ingesta incontrolada de alimentos.

  • Ansiedad y estrés:

Un gato que vive feliz en un entorno estable, donde todo está en su lugar apropiado, sin novedades reseñables en su rutina, estará tranquilo, feliz, sin problemas de comportamiento y    sin síntomas de estrés. Pero sicomenzamos a realizar cambios en     su entorno, a introducir personas oanimales nuevos, etc... y, sobre todo, si lo realizamos de forma brusca, inadecuada y sin tener anuestro gato en cuenta, estamosaumentando las posibilidades de que nuestro gato, en breve, comience a manifestar síntomas de estrés, ya que todo gato necesita controlar su entorno para sentirse seguro.

Hay bastantes situaciones que pueden producir estrés en un gato, entre los que se encuentran directamente relacionados con su territorio cabe destacar:

Cambios en el entorno del gato: El gato es un animal territorial y muy rutinario. En estado silvestre dedica una buena parte de su tiempo a marcar con sus feromonas su territorio y a asegurarse de que todo está en orden. Para él esto es vital. La desaparición de su dueño, un viaje demasiado largo, una mudanza, la soledad, la introducción de algo nuevo, que no posee su olor, que genera ruidos nuevos, olores extraños... todo ello va agenerar un estado de alerta que si no se controla degenerará en un estrés permanente y perjudicial.

Hacinamiento: Frecuente en lugares donde conviven muchos animales, como son las protectoras. Normalmente las colonias de gatos se mantienen en un perfecto equilibrio propio. Cuando este equilibrio se rompe aparecen las agresiones territoriales, los acosos, los marcajes inadecuados... Es decir, el estrés se instala en la colonia y amenaza a cada ejemplar que habita en ella.

Aburrimiento: El gato lleva muy poco tiempo conviviendo dentro de nuestros hogares. En estado silvestre su entorno le ofrece muchas posibilidades estimulantes. En muchas de las casas con gato existe una falta de motivación "preocupante" que hace que el animal se aburra y desarrolle un estado de ansiedad que acabe en estrés.

La ansiedad y el estrés del gato se manifiestan de diferentes maneras:

Si hablamos de síntomas físicos, un gato estresado puede manifestar enfermedades como: Asma bronquial, cistitis, colitis, alopecia,hipersensibilidad, aumento de las infecciones y un agravamiento más que importante de las enfermedades víricas y autoinmunes. En este caso siempre se requerirá de la intervención de un profesional veterinario que trate los problemas físicos paralelamente al trabajo emocional que los ha originado.

En cuanto a los síntomas conductuales, al igual que en los humanos, el estrés empeora el carácter de nuestro gato y lo convierte en un compañero díscolo, con un drástico cambio en su comportamiento. Entre los cambios que podemos observar se encuentran: Aumento de la agresividad, ansiedad generalizada, fobias y miedos, manías obsesivas y comportamientos compulsivos (lamido excesivo y autoagresión), pica (ingesta inadecuada de objetos peligrosos, generalmente tela), trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), eliminación inadecuada (con heces y orina), marcaje con uñas, hiperactividad, vocalizaciones excesivas.

 

Bibliografía:

Todo sobre la psicología del gato.Joël Dehasse. Editorial Servet.

Gatos felices, dueños felices. Santiago García Carballo. Editorial Ateles.

La naturaleza de los gatos. Stephen Budiansky. Editorial Paidós.

El encantador de gatos. Carlos Rodriguez. Editorial Aguilar.

Etología clínica en perros y gatos. Moisés Heiblum Frid. División Educación Continua.

 

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.