La alimentación del gato

Todo humano que adora a su gato quiere lo mejor para él, lo cuida, lo lleva al veterinario, lo observa… y hasta cierto punto humaniza a su compañero viendo en él un eterno bebito al que cuidar y proteger. Qué duda cabe que su ternura nos incita a ello, pero no debemos olvidar que convivimos con un animal especializado, ágil, inteligente, independiente.. y que debemos cuidarlo, qué duda cabe, pero siempre teniendo en cuenta sus características propias.

En el campo de la alimentación hemos de ser muy cuidadosos, ya que de esta dependerá en buena medida el estado general de salud de nuestro amigo. Conviene tener muy presente que en nuestro salón habita un hábil cazador que se alimenta en su totalidad de carne. Los gatos son carnívoros por naturaleza, y no pueden alimentarse a partir de una dieta vegetariana, ya que por mucho que intentemos darle todos los nutrientes con complementos alimenticios añadidos esto será claramente insuficiente, lo que se traducirá en problemas de salud del animal.

La dieta del gato debe contener obligatoriamente algunos nutrientes que solo se encuentran en la dieta carnívora, como son la taurina (aminoácido vital para la visión del gato), la vitamina A y B o la arginina y el ácido araquidónico (ácidos esenciales).

¿Qué debe contener la dieta de nuestro gato?:

Proteínas: Como ya hemos dicho, los gatos necesitan ingerir proteínas de origen animal. La formación de la musculatura, la piel y el pelo están directamente relacionados con los procesos metabólicos generados a partir de éstas. Las proteínas aportan aminoácidos algunos de ellos esenciales, ya que el gato no puede generar por su cuenta y gracias a la dieta están perfectamente  cubiertos si el animal ingiere las suficientes proteínas animales.

Grasa: La principal fuente de energía. Todos los seres vivos necesitan de un aporte de ácidos grasos para su perfecto mantenimiento. En concreto el ácido linoeico y el ácido araquidónico son especialmente importantes en el gato, ya que su organismo no los puede producir. Las grasas también tienen una función vital, ya que sin ellas algunas vitaminas, como la A,D,E y K,  no llegarían a abastecer a la células. Ni que decir tiene que el consumo de grasas ha de ser controlado si no queremos llegar al temido sobrepeso en nuestro animal.

Hidratos de Carbono: Como carnívoro que es, el gato no necesita un gran aporte de estos nutrientes en concreto. En la vida salvaje los hidratos de carbono y las fibras  vegetales son aportadas al gato al ingerir enteras a las presas. En nuestra casa el arroz cocido o las patatas son las fuentes de hidrato de carbono más digestivas para él.

Vitaminas y minerales: Todos los seres vivos necesitamos de ellos para todas los procesos vitales, eso sí, en una proporción correcta. La vista, la piel o el pelo dependen de la presencia de vitaminas en la alimentación del gato. Por otro lado el fósforo (para la energía), el calcio (para los huesos), el magnesio (para los nervios)… entre otros, son minerales que han de estar presentes en la alimentación felina.

Agua: Los gatos suelen beber poco, únicamente el agua indispensable para saciar su sed. Es indispensable que nuestro gato tenga siempre a su disposición gua fresca y limpia para reponer los líquidos necesarios.

¿Comida casera, en lata o pienso seco?

El tipo de alimentación que ofreceremos a nuestro gato va a depender de las necesidades del mismo, del tipo de vida que lleve, y, como no, del gusto de nuestro minino.

Comida casera: Si optamos por este tipo de alimentación hemos de tener muy presente que  la comida que le preparemos ha de adaptarse perfectamente a sus necesidades. Alimentar con comida casera a nuestro gato no significa darle las sobras de nuestra mesa, sino que requiere de habilidad y conocimientos nutricionales importantes. Los alimentos preparados para los humanos no poseen los nutrientes necesarios para el equilibrio alimenticio de nuestro amigo, por lo que deberemos preparar su menú directamente pensado para él. No basta con mezclar un poco de carne por aquí, con unos cereales por allá y un toque de verdura por añadidura. Además no existe un complemento alimenticio milagroso que aporte de forma estándar los nutrientes necesarios a la comida que le hayamos preparado. Por ello, lo más seguro es optar por una alimentación equilibrada preparada que nos asegure un correcto equilibrio nutricional.

Comida húmeda o en lata: Este tipo de alimentación es, por lo general, un poco más cara que la seca, y no se conserva demasiado bien una vez abierta. Suele ser más apetecible para su gato por ser más sabrosa y palatable. Debido a su alto contenido en agua, puede cubrir hasta el 80% d las necesidades de líquido del gato. Lo cual, teniendo en cuenta la poca cantidad de agua que suelen beber los gatos es algo a tener en cuenta en recuperaciones y convalecencias. Los medicamentos y suplemento son fácilmente mezclables con la comida húmeda

Comida seca: Como norma general esta es la mejor opción para la alimentación de nuestro compañero. Su precio es más asequible que la húmeda y se conserva bastante mejor a largo plazo. Los animales que son alimentados con pienso seco pueden mantener su comida durante largo tiempo en el cuenco, frente a la comida húmeda que ha de ser retirada en uno minutos. Ello facilita la administración de la comida en gatos cuyos dueños no pueden estar alimentando al gato varias veces a lo largo del día. Existen en el mercado una gran variedad y gama de piensos que responden a todas las necesidades que pueda tener un gato a lo largo de su vida. Entre sus ventajas se encuentra el que ayuda al mantenimiento de las piezas dentales del gato, sin embargo, su contenido en agua es menor al 14%, lo que obliga al gato a tomar suficiente agua por cuenta propia.

¿Comida con horarios o a disposición del gato?

Para hacer frente a sus necesidades nutricionales un gato en libertad caza una media de once ratones al día, lo que equivale aproximadamente a dos comidas principales de un gato doméstico. El dejar que sea el gato el que decida sus horario o el dar al gato la comida en horas fijas en una decisión que va a depender de la disponibilidad del humano y de la costumbre del gato. En teoría los gatos son capaces de administrar su alimentación a lo largo del día, sin embargo, la gran cantidad de gatos domésticos con sobrepeso nos hace pensar que esto no es tan fácil para ellos como debiera, ya que en muchas ocasiones los gatos mitigan su ansiedad, frustración o nerviosismo comiendo compulsivamente. Si además tenemos varios ejemplares con alimentación diferente  se complica notablemente. Este es el motivo de que cada vez más hogares opten por suministrar el alimento al gato en  momentos puntuales.

Si decidimos repartir el alimento del gato en varias tomas, lo mejor será hacerlo  en tres o más dosis diarias, coincidiendo la última con la hora de descanso. En el caso de que nuestro gato pierda el interés por la comida antes de finalizar su ración lo mejor es retirarla y dejar el cuenco vacío hasta la siguiente cita.

¿Puedo alimentar a mi gato siempre de la misma manera?:

Las necesidades nutritivas de un gato no son siempre las mismas a lo largo de su vida. La actividad que desarrolla un gato joven no tiene nada que ver con la que realiza un ejemplar ya entrado en años. Un gato sano podrá alimentarse con un pienso  de carácter general, mientras que un gato con alguna patología deberá cuidar en algún aspecto su alimentación. También hay que tener en cuenta aspectos como si es un gato de interior o si tiene acceso al exterior, si está esterilizado, si tiene tendencia al sobrepeso….Por lo tanto hemos de ir adaptando su alimentación a cada estado y etapa.

Cachorros y gatos jóvenes: Durante las primeras semanas de vida el gatito se alimenta en exclusiva de la leche de su madre, por lo que no entraremos a valorar la alimentación del lactante.

Una vez que el pequeño comienza a desarrollarse empieza a necesitar mayor aporte de energía y la alimentación que reciba ha de adaptarse a esta etapa de cambios y descubrimientos. En el mercado hay gran variedad de alimentos que aportan los nutrientes necesarios al cachorro. Lo mejor es alimentar a nuestro amigo entre 3 y 4 veces al día hasta que cumpla 6 o 7 meses. Para no pasarse de la dosis ideal lo mejor es dividir la cantidad de comida que nos aconseje nuestro veterinario entre las veces que vamos a ofrecerle comida.

 

Gato adulto: Según van haciéndose mayor los gatos van ganando serenidad y por lo tanto van gastando menos energía. Si además nuestro gato ha sido esterilizado hemos de tener en cuenta la menor cantidad de calorías gastadas. Elegiremos la mejor opción del mercado y controlaremos más, si cabe, la cantidad de comida que ingiere. Hasta los 7 años el gato se encuentra en la plenitud de su vida, sin embargo a partir de esta edad comienza una etapa de madurez. La menor actividad física y la tendencia a incrementar el peso van a ser primordiales a la hora de elegir su dieta.

A partir de los 12 años nos encontramos un gato senior. Por norma general los gatos ancianos tienden a perder peso, ya que su organismo no asimila los nutrientes con la misma eficiencia. Comienzan a perder masa muscular y su apetito ya no es el que era. Hemos de encontrar un alimento con aporte nutricional extra, fácilmente digerible, y sobre todo, más palatable, para que el abuelo coma con ganas e ilusión.

Afortunadamente en el mercado existe una grandísima variedad de comida felina que tiene en cuenta edad, raza, estado de salud y gustos personales, entre otras cosas. Aunque a simple vista parece difícil la elección de la comida ideal ante tanta oferta, será nuestro gato el que con su fino gusto y sus necesidades propias el que nos marque el camino.

 

Fuentes:

El libro del gato. Royal Canin

 

Gatos sanos y en forma. 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.