Problemas alimentarios en el gato.

Los gatos son animales tremendamente exigentes y selectivos en su alimentación. Un humano responsable, que adora a su gato, conoce perfectamente el ritmo alimentario de su felino y es capaz de darse cuenta de los cambios que se producen en él. Hacerlo es muy importante porque, muchas veces es la diferencia entre atajar un problema a tiempo o llegar tarde.

Hemos de recordar que son animales carnívoros por naturaleza y que su mantenimiento depende de las proteínas extraídas de este alimento, que no pueden encontrar en los vegetales, como puede ser la taurina, el ácido araquidónico o la vitamina A. Alimentar a nuestro gato con una dieta vegetal aumenta la posibilidad de padecer enfermedades graves. Hoy en día no están claros los motivos por los que los gatos comen hierba, aunque la opinión más extendida es que gracias a ella mejoran su tránsito intestinal.

Entre los trastornos alimentarios más habituales nos encontramos con:

1.- Anorexia:

Entendemos como anorexia la negación voluntaria a alimentarse. Normalmente esto no se produce de forma repentina. Durante unos días nuestro amigo se acerca a su cuenco, come algo y se va, poco a poco pierde el interés por la comida, hasta que llega un momento en el que esta queda intacta, ya que el gato la ignorará por completo. Cuando un gato deja de alimentarse, el organismo no recibe proteínas y no es capaz de absorber glucosa, por lo que deberá buscar su energía a partir de otra fuente, las grasas acumuladas. Por norma general las grasas y las proteínas adquiridas en la alimentación son metabolizadas en el hígado para poder dar la energía necesaria al gato. Ante la ausencia de proteínas el hígado del gato lo único que logra hacer es acumular grasas, en el intento de suministra5r energía al gato en el hígado se producen unos cambios metabólicos que hacen que estos se trasformen y cursen con la lipidosis hepática, enfermedad grave y muchas veces irreversible. Por ello es muy importante que la anorexia total de un gato no supere los 3 o 4 días en adultos y los 2 en cachorros.

La anorexia puede deberse a diferentes motivos:

Problemas orgánicos:

Un gato que no se alimenta en 24 horas requiere una visita al profesional veterinario que determine una posible causa orgánica. Una vez encontrado el motivo hemos de seguir al pie de la letra las indicaciones que nos dé para poder sanar cuanto antes a nuestro compañero y que empiece a alimentarse correctamente.

Problemas psicológicos:

Al igual que las personas, los gatos también pueden perder su apetito si no se encuentran emocionalmente bien. Cambios en el ambiente del animal, en la dieta, nuevos compañeros, ausencia del dueño, el estrés… cualquier hecho que le haya afectado puede derivar en un problema de anorexia.

Se impone un ejercicio de memoria que nos haga encontrar cuanto antes el motivo de la desestabilización emocional de nuestro gato para trabajar sobre él. Mientras tanto la alimentación y la hidratación es imprescindible, siempre siguiendo los dictados del veterinario.

2.- Obesidad:

Definimos obesidad como el trastorno alimenticio generado por una sobrealimentación, que conlleva un cambio físico y de forma corporal evidente. Se considera obesidad cuando hay un 15% o más de del peso normal del animal. Es el problema nutricional más frecuente de nuestros gatos, entre un 20% y un 30% de los gatos sufren sobrepeso.

Aunque no demos importancia al tema es un problema grave que produce un marcado deterioro de la salud del gato y acorta su vida de forma considerable. Normalmente está motivado por un consumo excesivo de calorías en su dieta. Los comederos llenos de forma permanente suelen llevar al sobrepeso de los gatos domésticos con insuficiente actividad física.

Por norma general los gatos controlan sin problema la cantidad de comida que ingieren, sin embargo, algunos no son capaces de hacerlo y se alimentan en exceso. Este problema no aparece de repente, es algo que se va produciendo lentamente y hasta que no se encuentra perfectamente instalado en el organismo del gato no nos damos cuenta de él. En un  principio el gato aumenta poco a poco la ingesta de comida, con lo que se aumenta el peso, pero luego el gato controla la cantidad manteniendo la cantidad de comida suficiente para mantener su nueva condición corporal.

¿Cómo actuar cuando sospechamos que nuestro gato tiene sobrepeso?

Aceptar el problema

Cuando nuestro gato sufra este problema lo primero que tenemos que hacer ser conscientes de él. La aceptación del problema por parte del propietario es indispensable para poder solucionarlo. Una vez conscientes de que nuestro gato padece obesidad hemos de concertar una visita con el veterinario para que realice un examen al animal y nos asegure de que no existe ninguna causa orgánica para ello.

Restricción alimentaria

El veterinario también nos informará de cuál es la dieta nutricional ideal para que nuestro gato pueda rebajar su peso con seguridad.  Es importante marcarnos un objetivo final con el peso ideal al que queremos llegar y poco a poco ir consiguiendo nuestro objetivo, no haciendo perder a nuestro gato más de  un 1%/2% de su peso a la semana.

Si somos de las que ofrecemos premios a nuestro compañero hemos de recordar que estas chucherías han de incluirse en el cálculo de las raciones diarias de comida.

No se recomienda que el gato permanezca en la cocina cuando preparemos nuestra comida, ni en la mesa cuando estemos comiendo.

Si nuestro gato sale al exterior debemos tener en cuenta de que encuentre alguna cosilla que llevarse a la boca en sus escarceos. Si es así, intenta dar de comer al gato justo antes de su paseo, para que al salir con el estómago lleno no tenga la tentación de buscar alimento por ahí.

En el caso de que tengamos más de un gato, alimentemos al gato con sobrepeso por separado para evitar tentaciones de visitas a cuencos ajenos.

Aumento de la actividad.

Al igual que nos sucede a las personas la restricción alimentaria no es el único arma con el que combatir la obesidad de nuestro gato. Hemos de acompañar los consejos veterinarios nutricionales con una serie de acciones que mejorarán la calidad de vida de nuestro amigo y aumentarán el consumo de energía.  Es importante seguir unas pautas básicas y, sobre todo, introducir mejoras ambientales y ocupacionales para que nuestro gato gaste ese exceso acumulado de calorías. Largas y frecuentes sesiones de juego con nuestro gato, que le inciten a saltar y a moverse no solo ayudarán al gasto calórico sino que reducirán la ansiedad que pueda surgir en el animal al cambiar los hábitos alimenticios.

En la naturaleza el gato gasta mucha energía en la búsqueda de las presas y en las cacerías infructuosas. Los gatos domésticos no tienen esa preocupación, y, por lo tanto toda su actividad se basa en acercarse a su cuenco y servirse a su gusto. Es importante incorporar el ejercicio y mejorar los hábitos de vida del gato. Trepar, saltar, correr detrás de objetos en movimiento… todo ello obligará a nuestro gato a hacer ejercicio, mejorando su salud física y emocional.

Mantenimiento y prevención.

Una vez que se ha alcanzado el peso ideal hay que mantenerlo. La dieta puede ayudarnos también en esta etapa del tratamiento, y, una vez más, el veterinario nos puede aconsejar al respecto.

Para prevenir la obesidad del gato lo más importante es proporcionar la cantidad de nutrientes necesaria y la actividad física suficiente para alcanzar el equilibrio. Controlar periódicamente el peso para ver la evolución del mismo nos dará la posibilidad de actuar a tiempo.

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.