Como acariciar a un gato

Como en las demás actividades, las caricias han de ser breves y han de finalizar cuando nuestro gato quiera. Aprender a acariciar a un gato y a saber cuándo no quiere ser acariciado va a evitarnos muchos arañazos y mordiscos.

Lo mejor es que antes de acariciarlo dejemos que nuestro gato nos huela acercando nuestra mano relajada y lentamente a su nariz. Si el gato nos ignora o tuerce la nariz nos está diciendo que no le apetece que le toquemos. Si se frota contra nuestra mano está pidiéndonos contacto.

El mejor sitio para acariciar a un gato es la cabeza, sobre todo la zona de las orejas, la frente y la zona de los bigotes del gato. Podemos empezar por acercar nuestra mano entre las orejas, pasar por la frente, ir dando caricias por el lateral de la cara para terminar debajo del mentón. Siempre observando cómo va actuando nuestro gatito y si le está gustando nuestra caricia. Los toquecitos han de ser lentos, suaves y con las yemas de los dedos. A pocos gatos les gusta que les rasquen con las uñas o que les acaricien a contrapelo.

Podemos acariciar el cuerpo del gato empezando por el cuello, detrás de las orejas, y avanzando hasta el nacimiento de la cola, sin llegar a tocarla. Lo haremos a favor del pelo, con movimientos circulares y lentos y finalizaremos en la zona donde el gato nos pida. Hay animales que podremos acariciar hasta la cola y otros que nos dirán que lo dejemos antes de llegar a ella.

Hay tres zonas que los gatos no quieren que se les toque hasta que exista mucha confianza con su humano. Son la barriga y las patas. El hecho de que un gato nos enseñe la panza no es una invitación a acariciarla, si lo hacemos es muy posible que con sus patas traseras nos levemos unos profundos y dolorosos arañazos. En cuanto a los pies del gato, no suele gustarles, pero es importante que poco a poco le enseñemos a aceptarlo para poder cortarle las uñas en el futuro.

¿Cómo hacer cuando el gato nos agrede al acariciarlo?

Saber que hacer es muy importante para evitar males mayores. Lo primero que debemos hacer es prevenir y evitar que nuestro gato quiera atacarnos. Ya hemos hablado en otras ocasiones de lo importante que es no usar nuestro cuerpo como juguete.

Cuando tengamos a nuestro gato en brazos y lo acariciemos debemos a prender a interpretar su estado de ánimo a partir de sus movimientos. Un gato que está relajado y disfrutando de las caricias muestra su piel y su musculatura suave y blanda, si notamos que nuestro gato empieza a tensar su piel bajo nuestras manos está empezando a cansarse de ellas. Si además comienza a mover la cola de un lado a otro, no debemos dudar que es el momento de dejar a nuestro gato tranquilo.

Si a pesar de ello nos muerde lo mejor es quedarse quietos y no perder la calma. Si nos movemos excitaremos aún más al gato y morderá aún más fuerte. Nos quedaremos inmóviles y llamaremos su atención con otro objeto de su interés. Una vez nos haya liberado las sesiones de contacto físico han de finalizar inmediatamente.

 

 

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

Website: www.comportamientofelino.es

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Comportamiento Felino

Comportamiento Felino es una iniciativa de María Jesús Sánchez González.