¿Qué debemos contar a nuestro veterinario?

Cuando el veterinario nos recibe con nuestro amigo y tiene que diagnosticar un problema de nuestro gato se encuentra con algunos pequeños inconvenientes en su camino. En primer lugar, la mayoría de las ocasiones tiene que enfrentarse a un paciente “poco colaborador”, al que no le apetece absolutamente nada estar allí y al que no le ha gustado que le sacaran de su casa. Por otro lado, los animales no pueden llegar a la consulta y decirles lo que les duele, por lo que nuestro veterinario tendrá que realizar exploraciones y pruebas para poder realizar un diagnóstico certero.
Un aspecto muy importante para realizar una visita al veterinario fructífera para todos, es el poder ofrecer al profesional la mayor información posible que le ayude a identificar el problema y a prescribir el tratamiento idóneo para éste. Cuanto más exactamente informemos sobre los cambios producidos en nuestro gato y que nos han llevado hasta allí más fácil será encontrar un tratamiento certero.
No olvidemos que nosotros, como propietarios responsables, somos la voz de nuestros animales y que cuanta más información proporcionemos más armas ofreceremos a nuestro veterinario para acabar con el problema.
Por lo tanto, cuando nos acercamos a la clínica veterinaria con nuestro amigo para que nos ayude a solucionar algún problema físico es importante tener un esquema claro en nuestra mente de todo lo que le queremos decir para no olvidar información relevante.
A continuación vamos a hacer un repaso de todo lo que debemos recordar al hablar con nuestro veterinario:

1.- Conducta:

Cuál es el cambio que se ha observado en el animal. Desde cuándo se produce y si está acompañado de algún trastorno físico reseñable (cojera, posturas extrañas, dolor en la manipulación habitual….)

2.- Alimentación (comida y agua):

Si se ha alterado el apetito del animal, cuál ha sido exactamente el cambio.
Si ha cambiado la forma de comer, se ha vuelto más agresivo, come con más avidez o, por el contrario, está más desganado…
Si hay presencia de vómitos después de la alimentación. Es importante saber cuándo se producen, (inmediatamente después de comer o tiempo más tarde). Prestar atención a su consistencia (si llevan alimento sin digerir, si llevan moco, bilis…). Si a pesar de vomitar el gato sigue teniendo apetito. Desde cuando se producen y cuando ha sido la última vez que sucedió.
En el caso de la sed, si ha habido algún cambio en su rutina, vómitos…. Exactamente la misma información que con los alimentos.

3.- Heces:

Cuando se produjo la última defecación. Si tuvo dificultades para hacerla. Si ha variado la frecuencia de las mismas.
Si ha habido algún cambio en las características de las heces, saber cuál ha sido. Observar si hay presencia de sangre en las mismas.
Si la consistencia se ha visto alterada es importante ver la posibilidad de acudir a la consulta con una pequeña muestra para poder realizar pruebas.

4.- Orina:

Cuando se produjo la última, donde la realizó (dentro o fuera del cajón). La frecuencia de uso del mismo. Si la cantidad se ha visto aumentada o disminuida. Aspecto de la orina, la tonalidad es muy importante.
Al igual que con las heces si el motivo de la consulta es este lo mejor es acudir con una muestra para proceder a su analítica. Recordad que lo mejor es que las muestras no tengan más de 3 horas.

5.- Otros cambios:

Si hemos notado otros cambios físicos en el animal, por supuesto hemos de informar sin falta de ellos. Toses, estornudos, ahogos, salivación excesiva…
Los cambios en los hábitos del gato también son importantes porque pueden influir en su estado de salud, viajes, mudanzas, visitas, cambios en el entorno del gato… todo ello podrá ayudar al veterinario.

En resumen, tenemos que tener presente que el profesional nos va a realizar preguntas sobre el motivo de nuestra consulta. Con los nervios y la preocupación es posible que una vez allí se nos olvide algún dato de relevancia. Por eso no está de más hacer un pequeño repaso de todos estos puntos para mejorar el diagnóstico.

Somos su voz, es nuestra responsabilidad, cuanto mejor lo hagamos más posibilidades de éxito tendrá el tratamiento prescrito. Y, sobre todo, recuerda, no pospongas una visita al veterinario. Ahí puede estar la diferencia.

María Jesús Sánchez González

María Jesús Sánchez González es terapeuta felina en Valladolid. Aborda casos de problemas de comportamiento con flores de Bach.

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