Agresividad felina: El juego del acecho.

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“Las manos no son juguetes, no sirven para jugar, sino para acariciar”

 



• Qué es

La agresividad en el juego es, junto con la intolerancia a las caricias, la manifestación agresiva más frecuente del gato hacia el humano.

Cuando convivimos con cachorros o gatos jóvenes tendemos a jugar con nuestras propias manos para llamar la atención del gatito e incitar su ataque, ya que nos hace mucha gracia verle acechar y dar saltitos hacia nosotros. Al crecer los gatos ganan destreza y sobre todo fuerza, por lo que la costumbre de jugar con el gato “al desnudo” se convierte en un problema, sobre todo cuando se produce en momentos no deseados por nosotros o nos causan lesiones de cierta importancia.



• Porqué se produce

Pues sencillamente, porque es lo que le hemos enseñado a hacer, ni más ni menos. El jugar con manos y pies en movimiento es algo a lo que hemos acostumbrado a nuestro gato, y es algo que seguirá haciendo aunque a nosotros ya no nos parezca apropiado.

Se produce sobre todo en gatos de viviendas con un solo animal, sin convivencia con otros gatos con los que poder ejercer este juego tan divertido para él. No tiene ningún ser se su misma especie para entretenerse en el juego del acecho y derribo que tanto le gusta y, por lo tanto, elige al ser más cercano a él, su humano, al que, por cierto parecía gustarle hace unos meses. Suele ser más frecuente en gatos jóvenes que en adultos, aunque esto también pueden presentar esta actitud.



• Cómo reconocerlo

Los movimientos del gato son los típicos de la conducta predatoria del animal. El gato se acerca a “su víctima”, se agazapa, espera, acecha y persigue a su presa. Su cola se mueve bruscamente, su mirada queda fija en su objetivo y sus orejas se mantienen hacia adelante, pendientes de cualquier sonido. Finalmente se produce el temido ataque.

No se trata de una agresividad propiamente dicha, por lo que no observaremos en el gato ninguna de las posturas características, como pueden ser la posición de las orejas enseñando el dorso, los bigotes retraídos junto a la cara, o la piloerección en todo su cuerpo. Home Security Tips and buying guides Home Security Tips and buying guides



• Como prevenirlo y tratarlo

Pues sobre todo no acostumbrando a nuestro gato a jugar con las manos o pies. El vicio que no se adquiere no ha de ser eliminado.

Si ya es tarde y nuestro gato ha adquirido esta costumbre hemos de redirigir su conducta, por un lado ofreciendo al animal alternativas de diversión y juego y, por otro, dejándole claro que a nosotros ya no nos gusta este juego y que por ese camino no va a conseguir nada.

Se ha demostrado que la presencia de otro gato en el grupo familiar es una buena solución. Si esto no es posible, podemos acudir a juguetes colgantes o de tipo caña de pescar, que dejan las manos y pies lejos del alcance del gato.

Por otro lado, cuando nos ataque hemos de zanjar la cuestión cuanto antes. No le seguiremos el juego, nos mantendremos tranquilos y le dejaremos solo, sin prestarle atención, para que entienda que nosotros no queremos jugar con él de este modo.

Este problema no es susceptible de ser solucionado mediante la castración, ya que se trata de un juego, no de una dependencia hormonal. Y por último, una vez más, el castigo físico nunca es una opción.

 

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