Isla de los gatos en Brasil: más de 700 felinos abandonados generan alerta por riesgo ambiental y sanitario
La Isla Furtada, conocida como “Isla de los gatos”, ubicada entre las bahías de Mangaratiba y Angra dos Reis en la Costa Verde de Brasil, enfrenta una situación que preocupa a científicos, autoridades y organizaciones de bienestar animal. Más de 700 gatos viven actualmente en este territorio insular, donde el abandono de felinos durante décadas derivó en un problema con posibles consecuencias ambientales y sanitarias.
La situación motivó una audiencia pública en marzo de este año en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro. A partir de esa discusión se conformó una fuerza de trabajo integrada por la Universidad Federal Rural de Río de Janeiro (UFRRJ), la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el Consejo Regional de Medicina Veterinaria de Río de Janeiro, el Instituto Boto Cinza y la Municipalidad de Mangaratiba.
El grupo desarrolla el proyecto “Una sola salud en la Isla Furtada”, cuyo objetivo es determinar los impactos de la alta concentración de gatos sobre el ecosistema local y diseñar medidas para reducir los riesgos identificados.
La isla se encuentra a unos 8 kilómetros de la costa de Mangaratiba. No cuenta con fuentes naturales de agua dulce y tampoco dispone de recursos para alimentar a los animales. Por esa razón, los gatos dependen de la ayuda constante de organizaciones y voluntarios.
Según habitantes de la región, los primeros felinos llegaron en la década de 1950 tras el abandono de animales por parte de una familia que habitó el lugar. Con el tiempo, la práctica continuó. Incluso, algunos pobladores afirman que existen conductores de embarcaciones que cobran entre $9 y $30 aproximadamente para trasladar gatos a la isla, según la distancia y el tamaño del animal.
La fundadora de la organización Emergencia Animal, Joyce Puchalski, explicó que los voluntarios suministran alimento y agua a los animales. También rescatan aquellos que presentan heridas, enfermedades o signos de zoonosis para brindarles atención veterinaria.
Uno de los principales focos del proyecto es la presencia de Toxoplasma gondii, el parásito responsable de la toxoplasmosis. La enfermedad suele ser asintomática, aunque puede representar mayores riesgos para mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
La investigadora Andressa Ferreira da Silva, presidenta de la Red Brasileña de Investigación en Toxoplasmosis, informó que el equipo detectó una circulación significativa del parásito entre los gatos de la isla.
Los gatos infectados eliminan oocistos a través de las heces. Durante las lluvias, estas partículas pueden llegar al mar y ser absorbidas por organismos filtradores como ostras y mejillones. Posteriormente, esos productos podrían ser consumidos por personas.
La investigadora aclaró que el contacto directo con los gatos no provoca toxoplasmosis. La transmisión se relaciona principalmente con la exposición a heces contaminadas o con el consumo de alimentos contaminados.
Investigadores de la UFRRJ identificaron anticuerpos contra el parásito en cerca de 40% de los gatos analizados. Los resultados fueron publicados en la revista científica EcoHealth.
A partir de esos hallazgos surgió una nueva línea de estudio relacionada con posibles efectos sobre especies marinas. El Instituto Boto Cinza monitorea mamíferos marinos en la región para determinar si existe una conexión entre la contaminación y la presencia masiva de gatos en la isla.
El biólogo Leonardo Flach recordó que una investigación realizada tras un episodio de mortalidad de delfines en la Bahía de Sepetiba encontró toxoplasmosis en tres de diez ejemplares sometidos a necropsias. No obstante, indicó que todavía no existe evidencia que vincule directamente esos casos con la Isla Furtada.
Los científicos buscan determinar si la contaminación proviene de la isla, de descargas de aguas residuales en la bahía o de una combinación de factores.
La Isla Furtada volvió a control de la Unión en 2024 tras procesos judiciales relacionados con incumplimientos financieros. Posteriormente, la Municipalidad de Mangaratiba aprobó una legislación específica para regular el manejo poblacional de los gatos y aumentar las sanciones por abandono de animales en islas.
Los investigadores también advirtieron que la eventual retirada de todos los gatos no eliminaría de inmediato los riesgos sanitarios. Los oocistos del parásito pueden permanecer activos en el ambiente durante meses e incluso años, por lo que sería necesario mantener un monitoreo permanente.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
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Contenido original en https://www.nacion.com/ciencia/isla-de-los-gatos-en-brasil-mas-de-700-felinos/5NKFEQPONBDVHDCE2C56SNY754/story/
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