¿Mascotas contra el estrés? Un nuevo estudio desafía lo que creíamos sobre perros y gatos
Para millones de hogares, un perro o un gato no es solo un animal: es un miembro más de la familia. Durante décadas, la idea de que convivir con una mascota reduce la ansiedad, mejora el estado de ánimo y actúa como un escudo emocional frente al estrés diario se ha repetido como un mantra. Sin embargo, la ciencia comienza a matizar esta creencia tan extendida. Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Open University de los Países Bajos y con la colaboración de las universidades de Maastricht y Basilea, ha publicado en Frontiers in Psychology un estudio que analiza, minuto a minuto, cómo afectan realmente los animales de compañía a nuestras emociones. Los resultados son reveladores y, en algunos puntos, sorprendentes.
Metodología ecológica: capturando la vida real
A diferencia de los estudios clásicos que se basan en cuestionarios retrospectivos rellenados en un laboratorio —donde la memoria juega malas pasadas—, este trabajo empleó una técnica innovadora llamada evaluación ecológica momentánea. Los científicos reclutaron a 188 dueños de perros y gatos, y durante cinco días consecutivos les enviaron notificaciones aleatorias a través de una aplicación en sus teléfonos inteligentes, hasta diez veces al día.
En cada notificación, los participantes debían indicar:
- Qué estaban haciendo en ese momento.
- Cómo se sentían emocionalmente (alegría, tristeza, irritación, entusiasmo, etc.).
- Su nivel de estrés en ese instante.
- Si estaban interactuando con su mascota en ese preciso momento.
Este método permitió registrar las fluctuaciones naturales del día a día, evitando los sesgos de recuerdo y ofreciendo una imagen mucho más fiel de la relación entre humanos y animales.
Beneficios emocionales inmediatos: perros y gatos por igual
La buena noticia para los amantes de los animales es que la interacción con la mascota sí se asocia con un aumento de emociones positivas (como alegría, satisfacción y entusiasmo) y una disminución de emociones negativas (como tristeza, irritación o ansiedad). Y lo más interesante para el eterno debate entre perros y gatos: estos beneficios no dependen de la especie. Tanto los canes como los felinos proporcionan consuelo y apoyo emocional, aunque de formas diferentes. Mientras un perro nos alegra con juegos activos y paseos, un gato puede lograr el mismo efecto simplemente con su presencia tranquila y constante.
“Los datos confirman de manera contundente que interactuar con nuestra mascota está directamente asociado con un aumento de las emociones positivas y una disminución de las negativas”, afirman los autores del estudio.
Para potenciar estos momentos de conexión, muchos dueños buscan productos que faciliten la interacción con sus animales. Por ejemplo, los juguetes interactivos para gatos pueden estimular el juego y reforzar el vínculo, mientras que los juguetes de estimulación mental para perros ayudan a canalizar su energía y a generar momentos placenteros compartidos.
El hallazgo que cambia el paradigma: cuando el gato amplifica el estrés
Hasta ahora, la comunidad científica barajaba la llamada “hipótesis de la amortiguación del estrés”, según la cual la presencia o interacción con la mascota actuaría como un cojín que reduce el impacto de los eventos estresantes. Sin embargo, este nuevo estudio revela que, en el momento exacto en que ocurre el malestar, esto no se cumple. De hecho, los investigadores observaron un fenómeno inesperado en los dueños de gatos.
Cuando una persona había pasado por un evento estresante y luego interactuaba con su gato, la reacción emocional negativa no se calmaba, sino que se amplificaba. Es decir, la asociación entre el estrés y el afecto negativo se volvía más intensa. ¿Por qué ocurre esta paradoja? Los investigadores explican que, a diferencia de los perros —que suelen requerir interacciones físicas y distractoras—, los gatos ofrecen una compañía de muy baja exigencia. Esta pasividad del felino podría hacer que, cuando el dueño ya se siente mal, la interacción silenciosa haga que los pensamientos estresantes se vuelvan más presentes o “emocionalmente evocadores”.
Para quienes desean ofrecer a sus gatos espacios que favorezcan la calma sin ser invasivos, un rascador grande para gatos o una cama relajante para gatos pueden ayudar a que el animal se sienta seguro y a gusto, lo que indirectamente puede mejorar la interacción con el dueño.
Más allá del alivio del estrés: un balance positivo
A pesar de este interesante matiz sobre el manejo del estrés puntual, el balance global de la tenencia de mascotas sigue siendo innegablemente positivo. “En general, los hallazgos respaldan los sólidos beneficios emocionales momentáneos de interactuar con animales de compañía, pero no apoyan la amortiguación del estrés como el mecanismo subyacente de esta asociación”, subrayan los investigadores.
Esto significa que, aunque tu perro o tu gato no sea un “escudo mágico” contra el estrés en los momentos más agudos, sí contribuye a que, en el día a día, tengas más emociones positivas y menos negativas. La clave está en la calidad de la interacción: unos minutos de juego, una caricia o simplemente compartir el mismo espacio pueden marcar la diferencia en tu bienestar emocional.
Para facilitar esos momentos, existen recursos como comederos lentos para perros que prolongan el tiempo de alimentación y generan interacción, o fuentes de agua para gatos que fomentan que el animal se mantenga hidratado y activo, reforzando el vínculo con el dueño.
Contenido original en https://www.infobae.com/espana/2026/06/16/un-estudio-revela-que-ni-los-gatos-ni-los-perros-reducen-el-estres-asi-es-como-afectan-nuestras-mascotas-a-nuestras-emociones/
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